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Los jóvenes y el servicio militar

Por Ana María Tamayo. *Abogada

El presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, planteó, durante su presentación del pasado 19 de noviembre en el Congreso, la necesidad de examinar la conveniencia de retornar al servicio militar obligatorio, ante la carencia de personal de tropa en algunas jurisdicciones del país.

¿Se pondera el impacto social y político que una medida como esta traería en las relaciones entre la ciudadanía y las Fuerzas Armadas? ¿Regresar al modelo obligatorio garantizará mantener por lo menos la calidad de trato cotidiano que hoy se presenta en los cuarteles y bases contrasubversivas? ¿Redundará en el mejoramiento del adiestramiento militar de nuestros reclutas? ¿Están dadas hoy en día las condiciones políticas y sociales para creer que un modelo de servicio militar obligatorio será acatado por todos los jóvenes peruanos, sin distinción alguna?

El actual modelo de servicio militar voluntario, vigente desde hace ocho años, ha exigido a las Fuerzas Armadas plantear políticas de reclutamiento y condiciones del servicio más atractivas para nuestros jóvenes. Los mejores incentivos económicos y los mecanismos de control interno para garantizar que los reclutas reciban un trato digno son avances en esta línea. Recuérdese, al respecto, que el gobierno anterior incrementó la propina de nuestros reclutas de S/.49 a S/.110, y que los institutos han venido implementado cursos de capacitación en forma paralela al adiestramiento militar que se imparte a lo largo del servicio, y que, asimismo, han ido modificando sus reglamentos para sancionar al personal que maltrate a los reclutas.

Una política de reclutamiento en los institutos con déficit en la capacidad de captación parte de mejorar los incentivos de una manera factible, para captar a los y las reclutas más motivados y con mayor potencial para el servicio, asegurando, en primer lugar, una calidad de trato digna en todo momento. En este sentido, felizmente se dejó de lado, a comienzos de año, la iniciativa de algunos alcaldes distritales de Lima para proponer el espacio del servicio militar como un espacio de resocialización para los infractores juveniles.

Bajo todas estas consideraciones, resultaría poco sensato abogar por el viejo modelo compulsivo. Seguramente, parte de estas consideraciones fueron materia de análisis de la Comisión de Defensa Nacional, que aprobó un dictamen por unanimidad sobre servicio militar, el cual reafirma el carácter voluntario del servicio, prohíbe el reclutamiento forzado y plantea un modelo novedoso de servicio acuartelado y no acuartelado, garantizando también que la tropa ejerza su derecho al voto. Este dictamen apareció en la agenda del pleno del Congreso para su debate el pasado jueves 15 de noviembre.

El fortalecimiento de un modelo de servicio militar voluntario, como un espacio de adiestramiento militar, de capacitación, formación y oportunidad de desarrollo para nuestros jóvenes varones y mujeres, con incentivos económicos viables y, sobre todo, con calidad de trato, devendrá en un beneficio mutuo del Estado hacia nuestros jóvenes y viceversa.

* Instituto de Defensa Legal

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