Los equipos están listos y dispuestos para la próxima fecha. Los árbitros, no tanto. La agresión que sufrió el juez asistente Ítalo Castillo en el partido Cristal-Municipal ha originado que el presidente de la Asociación de Árbitros, Winston Reátegui, advierta que los silbatos no sonarán este fin de semana a menos que se les garantice satisfactoriamente su seguridad.
Castillo fue impactado por una piedra a la altura del cuello, que le causó una leve contusión. Pese a ello, el juez principal, Manuel Garay, decidió continuar con el partido.
Reátegui dijo que esta vez su ultimátum sí va en serio: "Estamos siendo claros: si no se prestan las garantías necesarias para nuestros agremiados y para todos los que participan en el espectáculo, no vamos a dirigir".
Al parecer, el concepto de seguridad de los árbitros se extiende también a los ataques verbales de hinchas y jugadores: "No vamos a permitir que se sigan burlando de nosotros. Tal vez para muchos dirigentes las agresiones verbales y físicas no signifiquen nada, pero nosotros no lo pasaremos por alto. Ellos tienen que saber respetar el principio de autoridad", finalizó Reátegui.