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Controvertida inauguración

LA SCALA ABRE SUS PUERTAS MAÑANA A UNA NUEVA TEMPORADA LO HARÁ CON LA CLÁSICA OBRA DE WAGNER, POR LO QUE MUCHOS PIENSAN QUE ES UNA PROVOCACIÓN

MILÁN [AP]. El famoso director de orquesta Daniel Barenboim debuta mañana en La Scala con el preestreno de "Tristán e Isolda". Se trata también de la gala de inauguración de la temporada 2007-2008 de la prestigiosa casa de ópera.

Pero se trata de una inauguración controvertida y no por la elección del director, ya que se trata de uno de los más celebrados de los últimos tiempos, sino por la elección de un drama musical de Richard Wagner en el que es considerado el templo de la ópera italiana, especialmente de Giuseppe Verdi.

Lo que podría parecer una provocación en realidad forma parte de un acuerdo de intercambio cultural. Después de todo, el argentino-israelí Barenboim es famoso por su causa de paz, que lo ha llevado a formar una orquesta de jóvenes músicos palestinos e israelíes. Y sus próximas seis temporadas en La Scala servirán para intercambiar tradiciones operísticas.

"No es un acto de globalización, sino de pensamiento cosmopolita", dijo Barenboim a la prensa en un descanso durante el ensayo.

Esta temporada, Barenboim dirigirá "Tristán e Isolda" y "El apostador", de Sergei Prokofiev basado en la novela de Dostoievski. Además, interpretará sonatas para piano de Beethoven en un concierto especial.

EL ANILLO
Sin embargo, la mezcla de estilos llegará a su cumbre dentro de tres años, cuando Barenboim logre unir a La Scala y la Staatsoper de Berlín, de la que es director, para una superproducción de "El anillo del nibelungo", de Wagner, en la temporada 2010-11.

"Creo que esto es especialmente interesante para trabajos que están estrechamente asociados con uno u otro teatro o uno u otro país", dijo Barenboim. "En otras palabras, poner en escena 'El anillo' en La Scala es algo muy especial. Al igual que hacer 'Simon Boccanegra', de Verdi, en Berlín".

La Scala vive actualmente un momento de incertidumbre debido a que no se ha designado todavía a un nuevo director musical en reemplazo de Riccardo Muti, quien renunció abruptamente en el 2005, tras 18 años en la casa de la ópera.

Barenboim fue designado jefe entre los directores invitados, que incluyen a Daniele Gatti y Riccardo Chailly, y a través de esta posición amorfa, casi honorífica, se le ha apodado 'Maestro de La Scala'.

Mientras fumaba un cigarro en su sala de ensayo, Barenboim rechazó insistentemente que tuviera un empleo en La Scala. "No tengo trabajo", dijo entre risas. "Dejen de decir eso. No tengo deberes, responsabilidades, derechos de ningún tipo, excepto la responsabilidad de hacer música lo mejor que puedo. Por lo tanto, el título es uno de afecto, que aprecio muchísimo, y de confianza".

Barenboim se compenetró de manera instantánea con la orquesta de La Scala, lo que se hizo evidente hace dos años cuando regresó a Milán después de 30 años de ausencia y alabó a sus músicos por su curiosidad.

También sabe que el público de La Scala puede ser feroz en su búsqueda de pureza, particularmente aquellos que frecuentan los balcones conocidos como 'loggionisti', cuyos abucheos el año pasado llevaron al tenor Roberto Alagna a retirarse del escenario durante su interpretación de la obra "Aída".

"El público de La Scala reacciona diferente a 'Aída' que el público de la Staatsoper de Berlín. No hay duda de eso", reconoció Barenboim. "Creo que en Alemania toleran mucho más una ligera deficiencia vocal si la expresión está ahí. Y que en Italia toleran mucho más la falta de expresión si la belleza del tono está ahí".

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