ARSENAL LOGRÓ LA COPA NISSAN SUDAMERICANA, NO OBSTANTE PERDER ANOCHE. AMÉRICA DE MÉXICO RESIGNÓ EL TÍTULO POR DIFERENCIA DE GOLES
Buenos Aires [EFE]. Se olvidó de la cabeza fría cuando hacía falta el corazón. Y fue así como Arsenal metió cerca del final un gol que valió oro en la derrota 2-1 ante América de México para consagrarse campeón de la Copa Nissan Sudamericana, aprovechando la victoria 3-2 en el choque de ida y que los goles como visitante valen doble.
Cristian Díaz, en contra a los 17 minutos, y Juan Silva a los 63' metieron los goles del América, que por entonces era el campeón. Pero Martín Andrizzi, a los 39', le dio el gol de la consagración al modesto Arsenal.
Es el primer título tanto en el orden nacional como internacional que cosecha Arsenal en sus 50 años de vida. América terminó con dos menos cuando sobre la hora fueron expulsados Duilio Davinmo y el argentino Lucas Castromán.
"Fue el gol soñado", dijo Andrizzi. "Les dije a mis compañeros que iba a meter un gol y así fue", agregó el delantero, que convirtió su primer tanto en esta Sudamericana y nada menos que en la final.
El técnico de Arsenal, Gustavo Alfaro, dijo: "Ganamos bien y no merecimos sufrir tanto. América fue un rival digno que nos dio trabajo en todo momento".
Entusiastas pero rústicos, ambos equipos dibujaron un primer cuarto de hora jugado con generosidad y con ráfagas de ataque que llevaron un poco de peligro.
Pero en general sobró energía y faltó claridad, principalmente en un América que necesitaba un gol que lo pusiese al borde de la hazaña.
Dentro de este panorama, fue Arsenal el que hizo sonar la primera alarma cuando a los 9' un cabezazo de Andrés San Martín, libre y sin marca, fue atajado por Guillermo Ochoa, bien plantado en el centro de su arco.
La respuesta de América fue demoledora: Alejandro Argüello se la pasó de taco a Óscar Rojas, quien se fue por la izquierda y lanzó un centro envenenado que Díaz mandó adentro de su arco en jugada desafortunada.
Con el 1-0 a su favor, América solo necesitaba otro gol y no recibir ninguno para consumar la proeza. Tocado por la momentánea adversidad y para evitar otra sorpresa, Arsenal se fue adelante con todo. Y fue así como a los 21' se perdió el empate cuando un cabezazo de San Martín fue atajado a medias por Ochoa y José Luis Calderón, que entraba como tromba, la estrelló en un palo. Calderón volvió a perderse el gol. Su volea esta vez le sacó astillas al travesaño, con Ochoa vencido.
La cancha estaba totalmente inclinada en favor de Arsenal, que volvió a perderse un gol cuando el colombiano Jossimar Mosquera, quien estaba por el centro del área, recibió un centro de Alejandro Gómez y le pegó apenas desviado. Por entonces, América era una sombra errante, sin marca en el medio y con el argentino Federico Insúa gravitando muy poco en su función de abastecedor de la delantera. Pero América tenía la verdad irrefutable del gol: Un pelotazo al área grande no fue alcanzado por Cabañas y Silva, que venía como locomotora, la clavó en un ángulo.
Pero con el corazón caliente, Arsenal se fue con todo arriba y Andrizzi, entrando al áreas y llevándose por delante a la defensa, clavó el gol de la consagración.
El partido se jugó en la cancha de Racing Club ante unas 30.000 personas que luego, a la salida del estadio, desfilaron cantando dando vivas al flamante campeón.