AL MEDIODÍA DE HOY SE OFICIARÁ LA TRADICIONAL MISA EN EL ESTADIO DE MATUTE
Hoy se cumplen 20 años de la tragedia de Ventanilla y Alianza Lima rinde homenaje
Por Elkin Sotelo C.
Carmen Agurto está en el cementerio El Ángel y tiene flores en las manos. Mira aquí y allá y reparte con minuciosa justicia los pétalos en cada tumba de los amigos de su hijo. De rato en rato se lleva la mano al bolsillo y coge su pañuelo para controlar esas lágrimas inesperadas que no convocó y que pensó que tras veinte años ya se habían secado entre sus espantos.
Pero no. Carmen Agurto sucumbe otra vez al reparar en que no hay una tumba en cuyo epitafio diga Luis Escobar, su hijo, aquel jugador que ya era leyenda mucho antes de su muerte. Le mencionamos la palabra muerte a doña Carmen y queda en silencio, como si ese término no encajara exacto en lo que le ocurrió a su fino potrillo. Como si su boca cerrada pretendiera despertar otra vez todas las dudas acerca de la tragedia. Como si nadie hubiese sido capaz de darle un pésame auténtico y genuino en veinte años.
Y ahí en su barrio de Conchucos, Barrios Altos, se quedó con la puerta entreabierta y cualquier destello de luz que se metía en su sala la hacía suspirar. No hizo lo que doña Hella Aíta, madre del Alfredo Tomassini: salir en su búsqueda por todo el Perú siguiendo las pistas de insensibles testigos que decían haberlo visto por distintas zonas de la costa.
Doña Hella falleció el año pasado sin convencerse de la desaparición de su hijo y doña Carmen prefiere no parecerse a ella. Pero tampoco pierde la fe, y renueva su ilusión en cada foto que ve del magnífico delantero y goleador que fue su hijo.
FECHA Y RECUERDO
Estamos a su lado en el cementerio El Ángel junto con los directivos actuales Carlos Franco, Rolando Sánchez, demás deudos de los caídos y un grupo de barristas temerarios que pretendieron remover las tumbas a la hora de gritar "¡presente!" cuando Alex Berrocal mencionó a cada uno de los mártires aliancistas. La romería al camposanto y a la playa de Ventanilla es una tradición del club blanquiazul todos los años, que se cierra con la misa que hoy al mediodía se oficiará en el estadio de Matute.
Es como si todo se detuviera en estas fechas en Alianza Lima. El equipo profesional puede estar entrenando, jugándose el título o peleando contra sus limitaciones, pero la hinchada mira cada especial que se hace de los caídos aquella fatídica noche del 8 de diciembre de 1997.
Hace meses revivió el escándalo cuando el programa "La ventana indiscreta" destapó el informe de la Junta de Investigación de Accidentes de la Aviación Naval. Allí se detallaba que había conocimiento de que el avión Fokker F27 presentaba desperfectos, de que era recomendable que no volara y de la poca pericia del piloto Edilberto Villar. Hubo pronunciamientos de todos los sectores, pero pocos resultados que dejen conformes a los deudos.
Villar sigue desaparecido en la historia y jamás dio un testimonio esclarecedor sobre el accidente. Se dice que vive en Australia y que partió hacia allá apenas fue absuelto de culpabilidad, para seguir un tratamiento psicológico y olvidar.
Hoy Alianza recuerda a sus mártires y eleva oraciones por ellos. Otra vez esa trompeta fúnebre sonará en medio del silencio y oprimirá los corazones. Otra vez la letra de Polo Campos se convertirá en hit. Pero nadie sabe lo que siente una madre como Carmen Agurto, a quien la vida nunca le volvió a decir el paradero de su hijo.