DEPORTE TOTAL
Tiene parte de responsabilidad de escándalo
Por Carlos Salas
Perú no es Cristal o la Católica y Chemo ya debería saberlo. No tiene frente suyo a un plantel relativamente manso, sino a un vestuario de características muy complejas, que ya se devoró cuatro técnicos en cinco años y que si no se cuida se comerá a un quinto.
Contrariamente a lo que se presumía, Chemo hizo una lectura incorrecta del equipo que le tocaba asumir y confió demasiado en futbolistas que --pese a la chapa de 'extranjeros'-- no manejaban los mismos conceptos de profesionalismo que él. Del Solar sobrevaloró en extremo a la legión europea y les adjudicó rango de intocables a foráneos que, en muchos casos, se 'peruanizan' apenas pisan la capital y son capaces, si no los marcan, de portarse incluso peor que cualquier pelotero promedio. Esa confianza ciega en sus estrellas, traducida en una conducción permisiva, lo llevó a resignar liderazgo y delegar el mando interno en 'extranjeros' que --sin ninguno ser un megacrack-- asumen que son dueños de sus puestos y que su jefe nunca osará excluirlos, así cometan una indisciplina o se fallen mil goles.
La culpa aquí no es solo de Chemo, sino también de un entorno que muchas veces pronuncia frases del tipo "no podemos darnos el lujo de prescindir de fulanito" o "tal estrella de Europa es intocable" o "si lo castigamos no tendrá reemplazo". Con cada una de esas tres cantaletas solo se les extiende un peligroso cheque en blanco a futbolistas que --en muchos casos, no en todos-- saben que podrán equivocarse repetidas veces y aun así ser considerados seleccionables. Así como es indispensable una renovación dirigencial y librarnos de Burgas, Mallquis y Juvenales, también es urgente recomponer el plantel con deportistas que, antes que talentosos, sean comprometidos. El principal criterio de selección no debe ser el club o la chapa de 'internacional', sino el grado de actitud que se tenga para encarar un reto. Es con futbolistas anímica y moralmente sólidos que se pelean las clasificaciones, no con figuritas que crecieron en estatus deportivo pero no en disciplina personal.
La crítica central alcanza al plantel, pero también a la conducción, sin dudas. Un técnico debe saber de táctica y estrategia, pero también debe poseer un mínimo de picardía para diagnosticar acertadamente a su grupo y no pasar por los papelones que Chemo está soportando. Papelones que van desde quedarse solo en una conferencia post-derrota hasta sufrir traiciones de sus teóricos aliados. Papelones que lo obligan a ponerse a la altura de un puesto que --al menos por ahora-- le queda 'extra large'.