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¿POR QUÉ CHÁVEZ PERDIÓ EL REFERÉNDUM?

Dictadura e ideología

Por Francisco Miró Quesada Rada. Politólogo

La reciente derrota de Chávez en el referéndum nos recuerda aquella que sufrió Pinochet en Chile. Este indicador es importante porque demuestra que la cultura autoritaria, felizmente, no está del todo enraizada en América Latina, pero tampoco pasó a la historia, continúa siendo una amenaza.

Las dictaduras de izquierda o de derecha tienen un denominador común, la arbitrariedad en el ejercicio del poder por un caudillo mesiánico, que siente estar llamado a conducir el destino de los pueblos y hasta del mundo.

Utilizan formas para llegar y controlar el poder. La más clásica es el golpe de Estado. La otra, que cada vez adquiere vigencia, radica en la usurpación del poder por abuso de confianza, en donde unos presidentes elegidos por los pueblos deciden copar las instituciones democráticas hasta convertirlas en una mera formalidad. Estos presidentes introducen la enfermedad autoritaria en el cuerpo democrático hasta vaciarlo de contenido, hasta que toda opción y posibilidad democrática se diluya y desaparezca.

Proponen una reforma constitucional, como lo hizo Fujimori para introducir la reelección indefinida. Controlan el Congreso hasta ponerlo a su servicio. Presionan al Poder Judicial para enjuiciar a los opositores. Amenazan a la prensa independiente o la silencian bajo argucias legales, como lo hizo Chávez. Pero como ya no pueden evitar las elecciones, hacen fraude. El fraude está en sus cálculos políticos.

Tenemos dictaduras de corte capitalista, que no son liberales por antidemocráticas. Muchas veces estas dictaduras son respaldadas por grupos de poder económicos, nacionales e internacionales, porque defienden sus intereses. Carothers, un politólogo estadounidense que sirvió en el departamento de Estado en la época de Reagan decía: "La democracia es algo bueno si, y solo si, es coherente con los intereses estratégicos y económicos".

Pero desde la otra orilla, aquella de los nacionalismos populistas y desde la izquierda marxista, también se justifica la dictadura del líder caudillo o la del partido, en nombre de la revolución y del antiimperialismo a sabiendas que, como es el caso anterior, también se violan los derechos humanos y las liberales democráticas. Además, en este tipo de dictadura el poder se concentra en una burocracia privilegiada. Es la nueva clase.

Son de signo ideológico diferente, pero utilizan los mismos procedimientos basados en el terror y en el engaño. Son iguales porque, como sucede en toda dictadura, el uso de la fuerza es consustancial al sistema. La violencia es inherente a su naturaleza.

Se legitiman por la fuerza e imponen su ideología por medio de una propaganda subliminal. Justifican sus abusos y crímenes en nombre del desarrollo económico, del Estado, el pueblo y la nación. Descartan toda posibilidad de entendimiento y diálogo. Desprecian la democracia porque son incapaces de reconocer las opciones políticas de los otros. No aceptan las leyes, porque se sienten por encima de ellas.

Por eso, toda dictadura debe ser combatida y denunciada, sea cual sea su signo ideológico, porque son retrógradas, anacrónicas e inhumanas. Un retroceso en la historia. No existe justificación moral para reconocerlas.

Los jóvenes universitarios y el pueblo venezolano han dado una lección democrática, como lo hizo el pueblo chileno a finales de los ochenta y lo hicimos en el Perú con el derrocamiento de Fujimori.

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