EDITORIAL
Nuevos centros comerciales, supermercados y tiendas por departamentos, agencias bancarias e innumerables proyectos más, dan cuenta de la inversión descentralizada de capitales privados que se viene produciendo auspiciosamente en varias regiones del país. Es el otro Perú de las inversiones que empecemos a descubrir y redescubrir.
El auge comercial en las provincias se percibe en Trujillo, Chiclayo y Arequipa, y se anuncia que este 'boom' se extenderá el próximo año a Cusco y Huancayo, ciudades que, para los inversionistas, ofrecen cada una atractivos mercados y potencialidades de desarrollo .
Sin embargo, no solo los capitales privados que han decidido mirar hacia las provincias están ganando. La mejor noticia es que, junto con la vorágine comercial, no solo el consumo ha aumentado en estas localidades, sino también los ingresos familiares. Es el caso de Cusco y Trujillo, que registraron los mayores incrementos entre el 2003 y el 2007.
El otro efecto positivo es que el empleo anual también ha crecido en Trujillo, Ica, Arequipa y Cusco, lo cual demuestra que a mayor inversión, mayores posibilidades para ir generando más trabajo digno. La inversión interna y externa en provincias ha comenzado, pues, a romper el arraigado centralismo de Lima.
Lo que corresponde ahora es que los gobiernos central y regionales inviertan también en la infraestructura que falta en las provincias y en el mejoramiento de los servicios, como carreteras, puertos y aeropuertos; instalaciones de saneamiento; de electricidad y telecomunicaciones. Nada más urgente ante la inminencia del TLC y del APEC, que mejorar las condiciones de inversión y comercio exterior, con menos barreras desde el Estado.