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¿Total, sabe el Apra lo que tiene que hacer con el poder?

Por: Juan Paredes Castro |

Más allá del desacuerdo entre el Gobierno y el Congreso sobre dónde pesa más el síndrome del perro del hortelano (no hacer nada ni dejar que otros lo hagan), si aquí, si allá o más allá, el Gobierno y el Apra tienen que tener, en conjunción, una idea muy clara de lo que quieren hacer con el poder.

No es gratuito que mencionemos al Apra como la otra parte de la mesa. Sucede que la mitad del Gobierno proviene de las canteras de este partido, cuya representación en el Parlamento constituye, además, la primera minoría, con 36 legisladores. No puede decirse pues que el Apra no es Gobierno y menos que no es Congreso. El Apra está en el poder y maneja poder. Por consiguiente, el poder tiene que ver con el Apra, aunque su elección tenga un origen más amplio.

Ha tenido que pasar un año, una quincena de coloquios al estilo de Haya de la Torre y una semana de desavenencias para que el Gobierno y el Apra piensen por fin que ambos tienen que hacer que el Estado funcione y entiendan que si el Estado funciona el país también funciona. La reunión del primer ministro Jorge del Castillo con la bancada aprista ha tenido como corolario, según sus voceros, la "armonía". En otros tiempos hubiera sido la "disciplina". Quién sabe si el presente y el futuro exijan ahora el verbo "ejecutar" como acuerdo y compromiso.

En suma, si la reunión encabezada por Del Castillo ha servido para que Mauricio Mulder no se queje tanto de las leyes no reglamentadas por el Gobierno ni Luis Negreiros crea que es más un viejo sindicalista que un parlamentario moderno y, por lo tanto, más desestabilizador que conciliador, podríamos pensar que el limado de asperezas entre la Plaza Bolívar y la Plaza de Armas le hace bien al proyecto presidencial de acabar con el perro del hortelano allí donde esté, incluso en Alfonso Ugarte.

¿Qué significa estar por el cambio? Entre otras cosas, el entendimiento de que la actual coyuntura necesita más a un Congreso comprometido con ciertas metas y objetivos nacionales impostergables que preocupado por un receso parlamentario de casi tres meses que supuestamente supone una inyección de oxígeno provinciano en parlamentarios deseosos de sentirse, como nunca antes, representables.

No todo el Apra tiene que estar en el Gobierno. Basta con quienes lo integran para que el partido se sienta representado. De lo que se trata es que esto se comprenda bien y nadie pretenda obstruir el trabajo del Gobierno y del Estado solo porque no forma parte de cualquiera de estos poderes o no tiene acceso directo a los mismos.

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