Cuando la congresista Luciana León, con su mejor sonrisa de diciembre, anunciaba la eliminación del impuesto municipal (actualmente del 15%) y la rebaja del 30% al 15% del impuesto a la renta para los espectáculos no deportivos, todos los involucrados en el negocio musical saltaron de alegría.
Y no era para menos. El Perú es aún uno de los países con mayor carga impositiva para esta clase de espectáculos, no solo en América Latina, sino también en el mundo entero. Por eso nos cuesta un ojo de la cara asistir a algún concierto. ¿Acaso no se quedó con las ganas de ver a Soda Stereo o Björk?
Pero esto se tiene que acabar con la nueva ley que ha dado el Congreso. Los empresarios, ahora con más facilidades, tienen que reducir el precio de las entradas para que el deseo de Luciana León, de que el pueblo acceda a grandes espectáculos, se cumpla. Para que empiece el show solo falta que el Ejecutivo promulgue la ley antes de fin de año.
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Precio de las entradas a conciertos se reducirá tras aprobación de ley