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INSEGURIDAD CIUDADANA

Bala perdida mata a un taxista mientras era testigo de un asalto frente a El Ángel

Infortunado chofer recibió un disparo en el pecho cuando transitaba por el jirón Áncash

Justo Torres Rebaza, de 55 años, había recorrido casi todos los rincones de Lima durante sus quince años como taxista. Solo faltaban tres meses para que recibiera el dinero de su jubilación y pudiera dedicar tiempo al descanso, pero una bala perdida cambió su destino.

La noche del último viernes, la cantidad de gente que hacía compras en el Centro de Lima le hizo pensar que sería una buena jornada. A las 7:00 p.m., aceptó su primera carrera, sin presagiar que sería la última. La congestión vehicular le hizo tomar el jirón Áncash, en Barrios Altos, para salir hacia El Agustino. Sin embargo, en la cuadra 18, cerca del cementerio El Ángel, el tránsito se volvió a poner pesado y siete delincuentes armados intentaron aprovechar esos minutos para sus fechorías. Un asalto ocurría frente a los ojos de Justo Torres y su pasajero Carlos Carbajal: los ladrones forzaban la puerta de un taxi modelo Tico que estaba delante de ellos para robar una caja. Segundos después, dos hombres bajaban del auto para perseguirlos.

De pronto, el sonido de un disparo paralizó la calle. La bala había destrozado el parabrisas del station wagon blanco de Torres. El taxista lanzó solo un breve quejido. Su pasajero pensó que había sufrido un infarto y llamó de inmediato a los bomberos. Quince minutos más tarde, los hombres de rojo constataron que un disparo en el pecho le había quitado la vida.

La División de Homicidios de la PNP inició ayer la búsqueda de los delincuentes.

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