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Informe MILLONES EN JUEGO

España defiende tesoros de galeones

Las riquezas que las centenarias naves españolas llevaban a bordo hacia la metrópoli desde el continente americano son depredadas ahora por diversas empresas estadounidenses

Por Yolanda  Vaccaro. Corresponsal

MADRID. La noticia sobre el descubrimiento que hizo la empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration (OME) de un galeón español (escondido bajo el nombre de Black Swan), cuyo tesoro procedería de América, ha hecho saltar la liebre. Y es que todo indica que no se trata de un caso aislado. En realidad, OME sigue, paso por paso, una estrategia conocida por los cazatesoros para aprovecharse de determinadas lagunas legales cada vez más cotidianas en los tribunales del Almirantazgo de EE.UU.

A fines del mes pasado, OME solicitó a un juez de Tampa que proteja su derecho a mantener en secreto el lugar de donde ha extraído 500 toneladas de plata y oro del Black Swan, y España se quedó a la espera de que la compañía quiera ofrecer esa información, que el juez les permite administrar. El Gobierno Español tiene la certeza de que el barco en cuestión es el galeón Mercedes, hundido en 1804 por una flota inglesa, cuando llevaba a la metrópoli las ingentes riquezas de sus colonias en América.

CASOS PENDIENTES
Pues bien, otra compañía cazatesoros, la BDJ Discovery Group, ha solicitado a un juez de Carolina del Norte que acepte mantener en secreto sus informes mensuales de extracción de "otro pecio (restos de barco hundido) sin identificar". Se trata, casi con certeza, de otro galeón español hundido con tesoros de las colonias. Y es que la ruta de regreso a España de los galeones pasaba por la costa de Carolina hacia las Bahamas y de allí a las Azores (el Juno y la Galga, cuyo caso ganó España, también se hundieron allí). Pero ahora el juez admite que los cazatesoros entreguen bajo secreto los datos más relevantes del caso.

En Florida, otro juez del Almirantazgo recibió en octubre del 2004 la demanda de la empresa texana Marine Salvage Inc. para hacer lo propio con otro galeón "anterior al siglo XVIII" que se sitúa a 4,5 millas de la costa y a solo 35 pies de profundidad, con toda probabilidad en un banco de arena. En octubre del 2006, los cazatesoros volvieron a dirigirse al tribunal para quejarse del laberinto de permisos que deben enfrentar para realizar su 'labor' y afirmaron que desde mayo hasta octubre del 2007 continuarían extrayendo el material que hallaran. Hasta el momento, no han identificado el origen de la carga, ni han seguido los protocolos arqueológicos mínimos.

En setiembre del 2005, Discovery Group reclamó ante el tribunal del Almirantazgo ser el rescatador y poseedor en exclusiva de una nave no identificada y abandonada del siglo XVIII. Se trata de un barco hundido a unas 12 millas de la costa de Carolina del Norte, según la compañía. Destacan en su demanda los gastos y riesgos asumidos por la empresa, que la colocan "con los más altos méritos" para hacerse con el botín. A cambio de todo ello se "justifica un completo y liberal premio por el salvamento". En febrero del 2006, Discovery Group remitió un informe al juez en el que recuerda la anterior petición y afirma que entregó, como prueba, los primeros materiales extraídos del galeón. El mismo día, el juez dio a los cazatesoros la custodia legal de esos materiales.

Según el informe, se sacó seis lingotes de oro de unas tres a cuatro pulgadas, dos lingotes de plata de siete pulgadas, una barra partida de plata de cuatro pulgadas y tres pequeños fragmentos de plata. Por si fuera poco, se extrajo dos esmeraldas y varias monedas de reales españoles. Así las cosas, es casi imposible que un galeón del siglo XVIII cargado con oro, plata y reales españoles no tuviera como destino a la Madre Patria.

SECRETO CÓMPLICE
Aunque el juez conoció estas operaciones y exigió que los cazatesoros redactaran un informe mensual sobre los trabajos efectuados, ello se hará bajo secreto. Para evitar que otros estados o entidades se presenten como parte en el juicio, algo que dificultaría el procedimiento por hacer público el origen de la nave, Discovery solicitó --y el juez se lo concedió-- presentar bajo secreto de sumario los informes mensuales de sus actividades extractivas. En ese secreto amparan su acción sin que el tribunal pida informes de peritos para identificar el barco y a sus posibles dueños. Una práctica que adquiere carta de naturaleza en los tribunales estadounidenses y que, en todo caso, obstaculiza que gobiernos como el peruano se presenten en el caso para reclamar una eventual propiedad de los codiciados tesoros.

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