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AL DÍA

Camisea II, García, el BID

HOY LES PRESENTAMOS LAS CONCLUSIONES DE UN ESTUDIO QUE, ADEMÁS DE CORROBORAR LA BOCHORNOSA REALIDAD DE QUE EL ESTADO NUNCA REALIZÓ UN EXAMEN SOBRE LAS MEJORES ALTERNATIVAS PARA EL USO DEL GAS, DEMUESTRA CON UN SENCILLO ANÁLISIS ECONÓMICO-FINANCIERO QUE SU EXPORTACIÓN NO ES LA MEJOR ALTERNATIVA PARA EL PAÍS, NI SIQUIERA FRENTE A LA POSIBILIDAD DE "DEJARLO BAJO TIERRA"

Por David Rivera. Economísta-Editor

Desde hace un tiempo estaba tentado a escribir sobre este tema, pero más allá del sentido común y algunas críticas puntuales que se habían hecho y que habíamos recogido, no había un análisis completo sobre la materia. Me preguntaba por qué debíamos entusiasmarnos con la exportación del gas de Camisea a Norteamérica, cuyo beneficio principal serían las regalías que se pagará al Estado, basadas --además-- en un precio comparativamente bajo respecto a otros usos, y cuando hoy en día tendríamos la posibilidad de utilizar ese mismo recurso en el desarrollo de una verdadera industria petroquímica y no tener que esperar a que se descubran nuevas reservas que lleguen a ser explotadas (hoy solo hay gas para dos proyectos petroquímicos debido a los recursos comprometidos para la exportación).

Desde esta columna habíamos, incluso, alguna vez respaldado la exportación del gas a Chile, basándonos en los argumentos que daban los promotores de vender este recurso al exterior: que un mercado seguro promovería nuevas exploraciones --que de ninguna otra manera se producirían-- y que ello conllevaría al descubrimiento de más reservas. Pero siempre bajo las premisas siguientes: que no había certeza sobre un uso alternativo más rentable y conveniente para el país; luego, que la falta de planificación y perspectiva había llevado a que se nos pasara nuevamente la posibilidad de darle valor agregado a nuestros recursos naturales; y finalmente, que el Estado había asumido un compromiso con el consorcio Peru LNG.

Pero hoy les presentamos en nuestro informe central las conclusiones de un estudio que, además de corroborar la bochornosa realidad de que el Estado nunca realizó un examen sobre las mejores alternativas para el uso del gas, demuestra con un sencillo análisis económico-financiero, que su exportación no es la alternativa más rentable para el país, ni siquiera frente a la posibilidad de "dejarlo bajo tierra" para asegurar nuestro consumo energético futuro. Si a ello le sumamos la posibilidad que hoy tenemos de desarrollar una industria petroquímica, entonces la exportación del gas termina siendo una decisión bastante mala.

¿Y ahora qué hacemos? El gobierno ya firmó un acuerdo bajo el cual acepta y promueve la exportación del gas de Camisea a Norteamérica, con lo cual no podríamos hacer absolutamente nada. Pero este miércoles el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) decidirá si aprueba o no el financiamiento de US$400 millones al consorcio Peru LNG para que pueda proceder al desarrollo del también conocido como Camisea II.

Lo único que le pediríamos desde este espacio al directorio del BID es que, cualquiera sea la decisión a tomar, presente el análisis que demuestre que, efectivamente, la exportación del gas de Camisea es la mejor opción de desarrollo para el Perú. Pues de no hacerlo, además de tener que asumir que simplemente estamos regalando --en términos relativos-- el gas, tendremos que afirmar que, en realidad, la D del BID, está de más.

Particularmente, y con todo el respeto que sinceramente le guardamos, le expresaríamos a nuestro ex ministro de Energía y Minas y hoy director del BID, Jaime Quijandría, que si bien uno puede equivocarse (fue uno de los promotores del proyecto durante el gobierno del presidente Toledo), también llega el momento de rectificarse, y que esta es un buen momento para hacerlo, salvo que cuente con otros elementos de juicio para sustentar que la exportación del gas es la mejor alternativa para el desarrollo del país.

Pero si por algún "extraño" motivo los "poderes mágicos" terminan "alineándose", como es lo más probable a estas alturas del partido, y el proyecto consigue el financiamiento que requiere, por lo menos seamos conscientes del error que estamos cometiendo (por falta de visión, de interés, etc.) y de que la exportación del gas no es un hito que tengamos porque festejar.

Finalmente, y solo por si acaso, decirle al presidente Alan García que esta posición no es la de un perro del hortelano, esos que no comen ni dejan comer, sino una que comparten algunos perros a los que ya no les es suficiente --de verdad-- con el hueso y el pellejo.

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