Crónica. BEL CANTO IMPERIAL
Tras una larga espera, los cusqueños podrán estrenar "Manco Inca", la ópera que se encarga de recrear la historia del último monarca inca que ofreció resistencia a los conquistadores
Por Renzo Guerrero de Luna
El canto de Juan Pérez Rodríguez tiene anonadados a unos cuantos curiosos. Boquiabiertos lo escuchan atentamente, mientras él se mueve por el patio vestido de inca. De un momento a otro se calla y, tras un silencio encantado, se multiplican los aplausos en el local municipal. Juan, conocido baladista cusqueño, agradece y el resto de sus compañeros lo golpea en el hombro. Él es Manco Inca y está nervioso por ello. Es el personaje principal en la primera ópera cusqueña de la historia. Se relaja, toma aire y vuelve a cantar.
Desde hace dos meses Juan ensaya junto a sus compañeros. Jesús Chávez representa a Pizarro, y Moisés Mendoza de Gómez Pérez, al asesino del protagonista.
Los días 20 y 21 de diciembre, en el teatro del Colegio de Ciencias, habrá 85 personas en el escenario, entre la orquesta, los solistas, el coro y el elenco teatral que estrenará la obra "Manco Inca".
El maestro Luis Edmundo Ochoa no recuerda bien qué pasaba por su cabeza cuando le vino la idea de hacer una ópera cusqueña.
Esta aventura por amor al arte ha significado un gran sacrificio para Luis Ochoa. Es como un sueño hecho realidad para este profesional, considerado por algunos expertos como el más importante compositor cusqueño de la nueva generación. Y esos elogios no son gratuitos: tiene más de 25 años de experiencia en el mundo musical, una maestría en la Universidad Federal de Bahía y decenas de obras compuestas para canto, grupos instrumentales, además de una sinfonía, una opereta, un concierto para quena, dos misas y decenas de canciones de diversos géneros.
Según nos cuenta Ochoa, esta es la segunda vez que se interpreta una ópera en la Ciudad Imperial. La primera fue en 1957, cuando la Escuela de Música y la orquesta Cusco presentaron "La Travista" de Giuseppe Verdi.
Desde entonces, nada de óperas, tan solo algunas obras de teatro. Por eso se le hincha el pecho cuando comenta su obra: "Me pareció relevante hacer una ópera sobre el Cusco o sobre su historia, y quién mejor que Manco Inca", sostiene orgulloso.
Todo comenzó hace siete meses. Primero fue la planificación, luego el guion, después la composición y poco a poco los ensayos. Todo se hizo por separado hasta hace un mes, que empezaron a juntar las piezas.
Desde ese día, Luis no puede dormir tranquilo esperando el gran estreno. Los que han visto los ensayos le dicen que no se preocupe, que todo está perfecto, pero Luis no se la cree. Tampoco Juan ni el resto de solistas que siguen ensayando para el debut. No es para menos: esa noche harán historia.
LA EPOPEYA DE MANCO
El montaje, que se logró gracias al esfuerzo conjunto del Coro de Cámara Cusco, el grupo de teatro Puerta Abierta y la orquesta sinfónica juvenil del Cusco, se inicia con una obertura de 12 minutos y luego continúa con el encuentro en la pampa de Anta entre Pizarro, el conquistador, y Manco Inca, hijo de Huayna Cápac y último soberano inca. Todo transcurre en aparente tranquilidad aunque el inca siente que Pizarro no cumple con sus promesas, por lo que decide rebelarse y sitiar Cusco durante cinco meses. Su hermano Paullo Inca se le enfrenta y por eso tiene que retirarse a Vilcabamba.
En total, la opera tiene cinco partes que se completan con dos eventos trascendentales en la historia de este ilustre personaje. El primero, el día en que Manco conoce a un grupo de almagristas que supuestamente están en contra del virrey y que le prometen que cuando lleguen al poder intercederán para que se trate mejor al pueblo del inca y, el segundo, aquel 'accidente' que termina con su muerte: en un juego extraño, muere Manco Inca sin que nadie de su tropa o su familia pueda socorrerlo. Los españoles escapan pero, al ser capturados por las huestes indígenas, son decapitados y sus cráneos colgados en estacas durante varios meses.
Unos 55 minutos dura la obra de Ochoa, la cual plasma sobre un tabladillo y a través de cuatro escenarios la primera gran rebelión contra los conquistadores.
La expectativa es grande. Según se comenta, para el otro año se montará el mismo espectáculo pero esta vez con un guion mixto, con frases en quechua y español. Eso será en el 2008. Por ahora, las personalidades ligadas al arte en Cusco esperan con ansias volver a ver --después de 50 años-- la puesta en escena de una ópera.