Punto de vista
Por Carmen Rosa Graham. Administradora*
Es una buena práctica, al terminar un año, reflexionar sobre lo más importante que este nos deja y proponernos con determinación algunas acciones para el siguiente año. Esto tanto en lo personal, profesional y empresarial como en el ámbito del país, poniendo en perspectiva los temas.
En el 2005 fueron varios los foros de reflexión sobre los avances del Perú en los últimos 15 años; en ellos se reconocieron los cambios trascendentales desde 1990. No más terrorismo, no más inflación ni devaluación, inversión privada tanto nacional como extranjera, que hacían posible un desarrollo económico incipiente.
En el 2006, con oportunidad del proceso electoral, fue un año en el que los temas sociales y de desarrollo humano pasaron a adquirir la relevancia necesaria para que comprendamos que el desarrollo económico del país tiene que ir acompañado por políticas y acciones de desarrollo social.
El 2007 es un año que marca una nueva etapa, un sector privado que va consolidándose y trabajando con diversos estamentos del Estado hacia el logro de un objetivo concreto y en el que se reconocen ventajas para el país, y este es el TLC con EE.UU.
Es un trabajo conjunto y respetado por distintas administraciones, tanto gubernamentales como gremiales, en los ámbitos nacional e internacional. Un ejemplo de cómo, cuando hay un genuino interés, los peruanos podemos hacer cosas trascendentales.
Otro tema a resaltar del 2007 fue la pronta y extraordinaria colaboración del Perú entero ante el terremoto del sur. Hasta ahí podemos sentirnos orgullosos; sin embargo, en este caso no hemos podido definir la reconstrucción como un objetivo común que nos apasione y nos haga trabajar en el mismo sentido. Esto es motivo de vergüenza y requiere atención urgente.
El 2008 es sui géneris. Hasta donde recordamos no hemos tenido una agenda tan importante y conocida a priori. Primero, trabajar fuertemente para lograr la implementación del TLC a partir de enero del 2009 y aprovechar más el continuo crecimiento del comercio internacional.
Segundo, nuestra participación como país sede de las cumbres de Alcue (Espacio Común de Educación Superior de América Latina y el Caribe-Unión Europea) y de APEC. Cabe resaltar que lo importante es prepararnos con proyectos de inversión y una magnífica organización para poder disfrutar de los beneficios en los años posteriores.
Es así como tenemos hoy la gran oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos que cuando pensamos en grande y actuamos con un objetivo común, somos capaces de lograr el éxito.
Para ello es imperativo contar con un plan integral de desarrollo del Perú, que exponga las prioridades. Necesitamos una agenda única que incluya ordenadamente todas las variables necesarias para que estas posibilidades de desarrollo económico, junto con un Estado moderno y eficiente, logren un nivel de vida digno y satisfactorio para los peruanos en el mediano plazo!
¡Es un buen momento para celebrar! ¡Y para trabajar más fuerte que nunca! Aprovechemos este impulso, este entusiasmo, para que se convierta en nuestra nueva mentalidad de optimismo y unión. ¡Felices fiestas, Perú!