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Entrevista YASMíN CHACÓN

"Mi propaganda son mis pacientes"

Perdió su empleo, no tenía nada (solo los materiales de cuando estudió Obstetricia). Abrió un modesto consultorio, buscó pacientes en asentamientos humanos. Hoy tiene tres clínicas

Por Antonio Orjeda

Es imposible que Yasmín vaya a olvidar el 3 de agosto del 2000. "Ese día nació el amor y nació la empresa". Obstetriz de carrera, Yasmín es una romántica de corazón. "Él era mi profesor", sonríe. Recién despedida, ella buscó su apoyo y él, pese a sus miedos, se convirtió en su soporte más fiel. Ese día de agosto, Yasmín abrió un consultorio. Hoy, en la capital de su Ayacucho natal, no hay quien no sepa quién es la 'Doctora Corazón'.

Usted es obstetriz y trabajaba para el Estado cuando por reducción de personal fue despedida. ¿Cuando eso ocurrió cuál era su situación económica?
Yo estaba separada de mi esposo. Mi hija de 7 años estudiaba en un colegio particular y él no me ayudaba. Esa era mi situación. Pasaron uno, dos meses, y yo sin trabajar... Yo recién me estaba conociendo con mi pareja actual.

Se dice que la pérdida del empleo es una de las mayores frustraciones de la vida.
Sí. Yo me sentí muy triste, ¡pero yo sabía que no me estaban despidiendo por incapaz!

¿Cuál fue la consecuencia inmediata de ese hecho en su hogar?
¡Estaba en la calle! Vi a mi alrededor: había tanta gente desocupada... Dije: soy una más. No tenía ahorros, ¡no tenía nada! Pero tenía unos cuantos materiales, de cuando era estudiante --una pinza, un tensiómetro-- ¡ese fue mi capital de trabajo! Con eso abrimos. Por eso siento bastante alegría y orgullo --y siempre lo voy a decir-- ¡porque yo no tenía plata! Cuando fui a las cooperativas, a las financieras, nadie me quiso dar...

¿Por qué?
No tenía ningún antecedente empresarial. Nadie me creía.

¿Dónde abrió? ¿En su casa?
¡Ni casa tenía! Como yo me separé, le dejé todo a mi pareja.

¡Por qué!
Pasaron cosas de infidelidad. Le dije: te lo dejo todo, llévatelo; yo me llevo a mi hija... Yo quería salir sola. Regresé a vivir con mi mamá, pero su casa no estaba en el centro (de Huamanga), no era una zona comercial. Por eso abrimos donde hoy funciona la central de la clínica. Yo llegué ahí como inquilina.

Pero, ¿cómo si no tenía plata?
Era una casona en la que nadie quería vivir. Llegué por casualidad: el dueño la ofrecía gratis a cambio de que se la cuidaran.

Y ahí abrió.
Ahí empezó todo. Estaba en una zona céntrica. Le dije a mi (ahora) esposo: voy a abrir una clínica para la mujer --porque yo siempre he trabajado con mujeres--; y como obstetriz que soy, voy a hacer las mismas cosas que hacía cuando estaba en el Ministerio de la Mujer. Él me decía que no...

Él tenía empleo.
Sí, es obstetra y también catedrático. "Yasmín, ¿tú crees? Hay tantas colegas que han abierto sus consultorios y han cerrado; acá la gente no tiene plata, Ayacucho es pobre. Encima no tenemos dinero. No va a funcionar".

Y usted, ¿qué le dijo?
Que yo tenía la seguridad de que sí íbamos a poder; y como él es de apoyarme, empezamos. Había pacientes que venían a curiosear, y al ver cómo atendíamos --porque mi esposo atendía en otro ambiente--, pese a no tener ni camillas, comenzaron a llegar... Un amigo nos prestó una camilla. Él me decía: Yasmín, mejor busca trabajo. "No, no quiero, ¡yo voy a hacer mi propio trabajo!".

¿Por qué?
No sé. Tenía ese espíritu. Más bien ¡yo quería dar trabajo! Aunque al comienzo, yo tenía vergüenza de cobrar.

¿Por qué?
Como siempre había trabajado en la parte pública, ¡nunca había cobrado por una consulta! Les decía: la próxima me paga. Algunos me daban su voluntad, y yo con eso ya me sentía tranquila.

Pero usted tenía a su hija en un colegio particular, tenía gastos...
Hablé con la directora del colegio para que me tolerara unos meses. Le conté mi situación. Por ahí no tuve problemas, pero como estaba acostumbrada a un sueldo fijo, eso sí me afectó. Estaba muy deprimida, mi vida era llorar, no sabía qué hacer...

¿Cómo revirtió esa situación?
Comencé a visitar los clubes de madres, los del Vaso de Leche; daba charlas gratuitas --¡hasta ahora lo hago!--, y de ahí llegaban los pacientes.

Usted fue en su busca.
Y como sé quechua, les hablaba en su idioma. Iba con mis materiales, se los pedía prestados a los centros de salud. Siempre me las ingeniaba, y como soy obstetriz les hablaba sobre cómo prevenir el cáncer de cuello uterino. Les explicaba cómo era un cuello sano, uno inflamado; que el 90% de los casos se produce por transmisión sexual. Eso impactó a las mujeres.

Y consecuencia de ello no son solo sus tres clínicas, sino que en Huamanga, hoy usted es incluso una estrella de la televisión.
Sí (ríe)... Yo nunca invertí en propagandas en radio ni televisión. La mejor propaganda que he tenido han sido mis propios pacientes.

¿Cómo llegó a la televisión?
Porque las pacientes me decían: Doctora, hay tantas mujeres que sufren esta enfermedad, nos gustaría que hables por radio o televisión, que des a conocer. Y justo, un día que fui al canal con una nota de prensa, me topé con el gerente. Le pedí que pasara mi nota, él me 'cochineó': "¿No quieres hacer un programa?". Creí que era broma. "Cuánto me va a costar, yo no tengo plata". Me dijo que me daría facilidades, y empezamos.

¿Cuánto tiempo pasó hasta que salió su programa?
De inmediato. Le comenté a mi esposo. "¿Tú crees? Pero, nunca hemos salido en televisión"...

En su casa, el de las dudas es su marido; y usted, la de la decisión.
Sí (ríe)... y preparamos el guion. Yo había aprendido cuando trabajé en el Ministerio de la Mujer. Lo lanzamos y le gustó a la gente.

Siendo el Perú un país machista y Huamanga --imagino-- aun más, debió haber enfrentado varios tabúes.
¡Incluso en la misma clínica! Nunca el varón acompañaba a la mujer. Pero yo trabajé en eso. "Para darte los resultados me tienes que traer a tu esposo porque los descensos vaginales, las enfermedades de transmisión sexual, necesitan un tratamiento de pareja: el varón no podrá tener síntomas, pero ambos tienen que tomar los medicamentos y él tiene que escuchar lo que yo te estoy diciendo. De lo contrario, de nada va a servir lo que estás pagando por tus análisis". Y poco a poco, han comenzado a venir. Algunos me han llegado a odiar. "¡Qué se ha creído esa doctora! ¡Yo no estoy enfermo!". Yo les explico. Todas las señoras que salen de mi clínica y la recomiendan dicen: La doctora no te va a recibir sin tu esposo, ¡tienes que ir con él!

De no haber sido despedida, usted seguiría trabajando para el Estado.
Por eso yo digo que todo mal se convierte en algo bueno. Aunque yo siempre tuve visión empresarial, ¡desde niña!

¿Sí? ¿Sus hermanos también?
No, nadie más en mi familia. Mis papás son docentes, pero desde niña yo siempre me incliné por hacer empresa, por el arte. Uno de mis sueños era ser artista, pero mi mamá nunca me lo permitió.

Sin embargo, ahora, además de su programa de salud en la TV, tiene otro ¡de música romántica!
Sí (ríe), porque me gusta bastante la música.

Lo pasan los domingos a las 8:00 p.m., compite con "Panorama" y "Cuarto poder".
Ese es otro reto para mí, y mi esposo también me ayuda.

¿Y cómo va el ráting?
Esos programas son fuertes en Ayacucho, por eso me puse triste cuando me propusieron ese horario, pero pese a todo vamos primeros. Mis 'fans' me dicen: Doctora, paro peleando con mi esposo porque yo quiero ver a mi 'Doctora Corazón'...

En las calles de Huamanga debe ser muy conocida.
Sí (ríe)... Eso emociona, me hace sentir importante.

Si no la botaban, no habría vivido todo eso.
No lo sé. Creo que de todas maneras lo habría hecho, porque siempre he sido una persona muy perseverante.

LA FICHA
Nombre: Yasmín Chacón Lope.
Colegio: María Auxiliadora de Huanta, en Ayacucho.
Estudios: Obstetriz de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga.
Edad: 37 años.
Cargo: Gerenta general --y obstetriz-- de la Clínica de la Mujer y la Familia Los Jazmines y sus dos sucursales.

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