MUNDO
Gesto de solidaridad en Estados Unidos
BEAUMONT [AP]. Francisco Ceballos, de 5 años, se sienta en la vereda y escribe su nombre una y otra vez en un papel, mientras su hermano Víctor, de 7 años, reflexiona sobre un ejercicio escolar con Christine Norwood, la mujer que ahora lo cuida. "Tienes que leer esta oración y decir si le hace falta un signo de interrogación o un punto al final", explica Norwood pacientemente a Víctor, mientras los tres estudian frente a su pequeño departamento en Beaumont. "¿Suena esta oración como si estuviera haciendo una pregunta?", acota.
En horas de la tarde, hay en la vereda seis menores más, quienes llegaron en los ómnibus escolares de la localidad. Norwood los recibe a todos con alegría y le pregunta a cada uno cómo le fue en la escuela.
Hace un mes, Norwood y su marido Christopher Aquino tenían dos hijos adolescentes. De la noche a la mañana quedaron al cuidado de ocho menores después de que su amiga Esperanza Ceballos fue detenida.
Luego, acusada de encontrarse ebria en la vía pública, cargos que Norwood considera falsos, Ceballos fue deportada a México.
"Cuando escuchamos que ella fue arrestada, fuimos inmediatamente a recoger a los niños, y ellos están con nosotros desde entonces", dijo Norwood.
Ahora Norwood cuida desde un niño de 5 años hasta un adolescente de 16, además de sus dos hijos, Anthony Aquino (15) y Daniel Aquino (13).
Los niños Ceballos figuran entre miles que han sido separados de sus padres por la deportación de uno o ambos adultos. Por cada dos inmigrantes ilegales deportados, un niño queda abandonado y dos tercios de los niños afectados son ciudadanos o residentes legales de Estados Unidos, de acuerdo con estadísticas del Consejo Nacional La Raza.
Norwood señaló que Esperanza Ceballos tomó la dura decisión de dejar a sus hijos en Beaumont porque ellos solo conocen la vida en EE.UU. Tres de los seis niños son estadounidenses y todos han asistido a la escuela en este país desde el jardín de infantes. Todos los chicos hablan inglés y español perfectamente.
"No queremos volver a México", dice Esmeralda Ceballos, de 13 años, nacida en Raleigh, Carolina del Norte. "Queremos quedarnos aquí e ir a la escuela. Sí, extrañamos mucho a nuestra mamá, pero la verdad es que no tenemos futuro en México. Este es nuestro lugar y nuestro país", acota.
Norwood dijo que ha explicado a los niños que esta Navidad no será como las otras, porque hay poco dinero. Este año no habrá árbol y quizás tampoco regalos.
Varias personas le han ofrecido hacerse cargo de algunos niños, pero Norwood se niega a romper la promesa que le hizo a Esperanza Ceballos. "No es que no podamos cuidarlos, sino que ahora tenemos algunos problemas. Pero mantendré juntos a estos niños cueste lo que cueste", concluye.