AREQUIPA LA NAVIDAD EN LOS OJOS Y LAS MANOS DE EDUARDO GONZA
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Por Carlos Zanabria
Cuando Eduardo Gonza Aragón creó sus nacimientos characatos, hace 15 años, nunca imaginó la acogida que tendrían en Arequipa, en todo el Perú e incluso en Europa. A diferencia de los nacimientos tradicionales, que tienen expresiones serias, sus creaciones tienen rostros alegres, casi sonrientes.
La idea nació luego de observar que en Arequipa los artesanos elaboraban figuras similares a las de Pucará, sin que hubiera un estilo arequipeño definido. Comenzó entonces a diseñar figuras que identificaran a los habitantes de la Ciudad Blanca.
El primer personaje de su nacimiento fue San José, distinto del tradicional, igual al 'loncco' (arequipeño tradicional), pero casi caricaturizado.
Luego moldeó a la Virgen María, inspirándose en la chacarera arequipeña: la vistió con falda negra, blusa blanca y le puso mandil rojo. Finalmente hizo al Niño que, a diferencia de los tradicionales, está desnudo, boca abajo y con el potito levantado. Los tres personajes usan sombrero.
Incluso los animales tienen un elemento especial, pues sus rostros son humanizados; la vaca, el burro y la oveja parecen estar sonriendo en estos nacimientos.
Desde hace 10 años sus creaciones son llevadas a Europa: el 80% de su producción se destina a Italia, España y Alemania. Del resto, el 15% es enviado a Lima y apenas un 5% es vendido en el mercado arequipeño.
El taller de Eduardo Gonza está ubicado en el distrito de Paucarpata. Allí trabaja con 30 jóvenes artesanos que aprendieron el proceso para elaborar las delicadas figuras; con la especialización lograda son capaces de producir hasta 12 mil nacimientos mensualmente. La ganancia es buena: durante el 2006 sus ventas al extranjero llegaron a 60 mil dólares y este año la cifra ya fue superada.
EL PROCESO
El taller está dividido en áreas: el proceso comienza en el segundo piso, allí dos jóvenes se encargan de moldear las figuras, luego pasan al rasurado, donde hábiles mujeres se encargan de retirar los rebordes y limpiar con una esponja las impurezas.
Cuando la figura está completamente lisa se lleva al horno, donde es sometida a 1.050 grados centígrados para cocer la arcilla. El proceso continúa con el pintado, que se realiza en serie: cada artesana se encarga solo de un color.
Una vez que las piezas están terminadas, una joven se encarga de embolsarlas, envolverlas en periódicos y colocarlas en cajas. No llevan una etiqueta que distinga las cajas, las figuras no la necesitan; además del toque especial en el diseño, todas llevan dibujada la marca de Gonza: Quepay.
Eduardo Gonza ya inició el proceso para patentar su creación. La idea es hacerlo antes de finalizar el 2008 y así frenar las miles de imitaciones que ahora se venden en ferias artesanales de Arequipa.
Su creatividad no se detiene. Él ya dio a luz los nacimientos puneños que, junto con San José (con chullo y poncho), la Virgen (con montera) y el Niño (envuelto en una lliclla), tienen llamas y vicuñas, entre otros animalitos. También están los shipibos y campas, que representan a los habitantes de la selva, ronsocos incluidos.
Gonza está seguro de que su última creación tendrá el mismo éxito que los characatos: se trata del nacimiento chinchano, en el que todos sus personajes son negros y están ataviados con trajes similares a los del festejo; incluso San José lleva un cajón. Este nuevo nacimiento no verá la luz este año. Será producido en el 2008, aunque ya el molde inicial está listo.