LAMBAYEQUE. APRENDIZAJE DE LA TOLERANCIA
Escuela pone en práctica sistema de educación inclusiva con sus alumnos
Por Wilfredo Sandoval
Solo basta poner un pie dentro del colegio Sagrado Corazón de Jesús para observar cómo la sensibilidad está a flor de piel en cada uno de los que componen esta ejemplar institución chiclayana. Los alumnos, los profesores y hasta los padres de familia impregnan el ambiente de un calor humano digno de destacar y es que en más de una década han conseguido lo que en muchos lugares todavía es imposible: que niños y niñas con necesidades educativas diferentes estudien juntos y armoniosamente.
Los notables avances en lo que hoy se denomina educación inclusiva son posibles en esta escuela gracias a Rosalía Chacón, una maestra que en 1991 decidió aceptar la matrícula de tres niños que padecían de síndrome de Down, a los que sentó en carpetas con alumnos regulares.
A medida que se cosechaban los primeros resultados de la experiencia, llegaban al plantel más pequeños que padecían problemas de sordera, autismo y falta de atención. Desafortunadamente, al mismo tiempo, los padres de algunos escolares decidían trasladar a sus hijos a otros colegios. Según decían, el Sagrado Corazón no iba a cumplir con el currículo dispuesto por el Ministerio de Educación.
Pese a ello, Rosalía nunca renunció al proyecto. Es más, decidió poner en marcha novedosas estrategias enmarcadas en un nuevo modelo de sociedad, para lo cual sensibilizó a los padres de familia y a los propios escolares en temas como solidaridad, tolerancia, equidad y valoración de la vida.
Para ello no trabajó sola. Rosalía laboró con un equipo de especialistas --entre ellos neuropediatras, terapistas del lenguaje y psicólogos-- y 20 profesores que consiguieron convertir al colegio en un modelo de educación inclusiva, considerado único en el país.
RECONOCIMIENTO GENERAL
Debido al permanente esfuerzo que realizan para superar múltiples carencias, el proyecto de Rosalía denominado Educación inclusiva, una educación para todos, recibió una importante distinción durante una feria organizada por la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) que recientemente se llevó a cabo en Brasil.
Tal fue el impacto del plan, que la oficial mayor del centro de información de las Naciones Unidas-Perú, Inés Schudellari, decidió conocer la experiencia en las mismas aulas del plantel chiclayano. El desenvolvimiento de los niños especiales durante las clases regulares dejó una grata huella en la funcionaria, especialmente por el amor y la solidaridad que los estudiantes regulares muestran para con los niños y niñas que tienen necesidades educativas diferentes.
Casos como el de María Alejandra Castro Navarro emocionaron a la visitante. La joven del tercer año de secundaria lleva un lustro cumpliendo el papel de 'niña integradora', es decir, de agente que con paciencia ayuda al niño especial que se le ha asignado durante las clases y en sus tareas. Todo un ejemplo a seguir.
El buen ejemplo empieza a imitarse
El director del colegio, Segundo Sánchez Gálvez, reveló que los resultados del proyecto se están replicando en otro plantel lambayecano, el Juan Tomis Stack, con participación de 20 niños con necesidades especiales, los mismos que estudian dignamente sin sufrir ningún tipo de marginación.
Destacó que el proyecto de educación inclusiva cuenta con el apoyo del gobierno regional, las universidades Señor de Sipán y Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque y el Instituto de Investigación Sociedad y Desarrollo.