Reportaje: SANTA CRUZ: NACIÓN CAMBA
La crisis política boliviana encontró su punto más álgido el sábado pasado, desde que Evo Morales llegara a la presidencia. Las autonomías confirman la realidad de un país dividido
Por Gisella López Lenci. Enviada especial
SANTA CRUZ DE LA SIERRA. Siempre escuché que Santa Cruz era lo más bonito de Bolivia. Que no se parecía en nada a La Paz. Una ciudad de ceja de selva donde el calor te acompaña a cada paso. Palmeras y calles repletas de árboles y gente amable que habla con un ligero acento paraguayo.
Si es lo más bonito, queda para el debate (aún le falta un buen trecho para ser una ciudad moderna), pero sí es bastante diferente a la típica postal boliviana que uno espera. Y es justamente esa diferencia la que los cruceños quieren marcar. Ellos son del oriente del país y no se sienten representados por lo que venga del occidente boliviano, donde está La Paz, la sede del gobierno, y donde vive la mayoría de quechuas y aimaras.
Este es el punto inicial para poder entender lo que ocurrió el sábado pasado en Santa Cruz. Los líderes políticos y empresariales del departamento aprobaron el estatuto autonómico, con el apoyo de miles de personas que vitorearon el documento, el mismo que representa la potestad para poder gobernarse y descentralizarse administrativa, política y económicamente. Una especie de federalismo, aunque ellos no quieran reconocerlo como tal.
CAMBAS VERSUS COLLAS
Durante la declaratoria oficial de autonomía en la prefectura de Santa Cruz (la sede del gobierno departamental), todos los asistentes vestían de verde y blanco, los colores característicos de la ciudad. Y algunos llevaban polos con el lema: "100% camba".
Camba es un término de origen guaraní que se usaba de manera peyorativa. "Hace 20 años significaba lo peor en términos clasistas y racistas, pero ahora constituye la base cultural de la construcción de la identidad cruceña", apunta la politóloga cruceña Helena Argirakis. "Fue una construcción del comité cívico a partir de los años 80 y se comienza a articular el mito del enemigo externo para generar una identidad regional con una base étnica", añade.
Ese enemigo externo serían los collas, sus compatriotas quechuas y aimaras que provienen de la meseta del Collao, y que forman el otro universo del país: el occidente boliviano, donde está La Paz, y que según el actual presidente del Comité Cívico, Branko Marinkovic, uno de los empresarios más prósperos y ricos de Santa Cruz, es la responsable del centralismo asfixiante que ha afectado al desarrollo del país.
"Nosotros sufrimos hace 450 años dos formas de colonialismo: el español, hasta 1825; y el de la Bolivia colla, desde 1825 a la fecha", aseveró a El Comercio Sergio Antelo, arquitecto, ex alcalde de Santa Cruz, y principal propulsor de www.nacioncamba.net, una organización que difunde las características de la identidad camba y de las reivindicaciones autonómicas cruceñas. Antelo afirma que Santa Cruz fue anexada de manera forzosa a Bolivia a pesar de que había pedido su adhesión a las provincias del Río de la Plata.
"Hemos convivido con los bolivianos 182 años. No le debemos nada al Estado. Ni el saludo. Además, el Collasuyo, los altoperuanos, son una colectividad profundamente racista. Pertenecemos al Estado Boliviano pero nos sentimos cruceños", señaló Antelo.
Para la polítologa Argirakis "estamos sembrando vientos y vamos a cosechar tempestades. Estamos creando una generación fascista". El nombre de Argirakis, vale recalcarlo, fue colocado en una lista de "traidores a Santa Cruz", por sus posturas opuestas al discurso de los cívicos cruceños. La lista fue pegada en la plaza 24 de setiembre, la principal de la ciudad, y en diversos puntos del centro. "Para mí es como un cuadro de honor. Pero a mi esposo, que trabajaba en la alcaldía, ya lo despidieron por ese motivo", explica decepcionada.
PUGNA POLÍTICA
Pero lo que ocurrió en Santa Cruz no fue solo una mezcla de reivindicaciones étnico-económico-político-administrativas, de terminar con el centralismo de La Paz y asegurar una descentralización que beneficiaría al país.
El problema va mucho más allá. La pugna política se acrecentó desde que Evo Morales se puso la banda presidencial y se definió como el representante de los indígenas excluidos durante siglos por las oligarquías. Si bien el pedido de las autonomías departamentales data de años antes, su discurso indigenista acrecentó la división.
Su necesidad de aprobar una Constitución que reivindicaría el derecho de los indígenas encontró grandes piedras en el camino. La Asamblea Constituyente estuvo meses sin sesionar, además de no aprobar ningún artículo en casi un año. El cambio de las reglas de juego de parte del oficialismo para intentar introducir las variaciones que querían en la nueva Carta Magna fue el abono que necesitaban los representantes opositores en los departamentos, para que su pedido de autonomía se escuchara más fuerte.
Santa Cruz lideró el grito y le siguieron Beni, Pando y Tarija, los departamentos de la llamada Media Luna, que representa el oriente boliviano.
La mayoría oficialista aprobó a fines de noviembre la nueva Constitución en un recinto militar de Sucre, en ausencia de los opositores. Los disturbios ocasionaron tres muertos.
A pesar de que Evo Morales se declaró siempre en contra de las autonomías, estas fueron incluidas en el nuevo texto, pero con algunos cambios: ya no solo serían autonomías departamentales, sino también regionales, municipales e indígenas.
Esto último no fue aceptado por Santa Cruz y sus departamentos aliados y, en rebeldía, se declararon autónomos, sin aceptar la nueva Constitución aprobada por el Gobierno.
HACIA LA INDEPENDENCIA
Santa Cruz presentó el sábado pasado su estatuto autonómico, sin embargo, la euforia que había en miles de cruceños albergaba un sentimiento más amplio. No era solo una decisión política, sino que iba más allá.
Las banderas verdes y blancas que flameaban por doquier pintaban el escenario del nacimiento de un nuevo país. Pero la percepción de la analista Argirakis es menos visceral. "Lo que hubo el sábado fue un mensaje simbólico de independencia, pero en los hechos no ha pasado nada. Lo que se ha aprobado es un proyecto", agrega la politóloga.
En efecto, tanto la nueva Constitución como el estatuto autonómico tiene que pasar por el escrutinio popular a partir de abril para que puedan entrar en vigencia. Y ahí las dos posiciones encontradas del gobierno y de los "departamentos rebeldes" deberán confluir. Ambas deberán transar necesariamente, pues la autonomía departamental está incluida en la nueva Constitución, aunque los cívicos cruceños la desconozcan; y aunque el gobierno reniegue de la postura del oriente, no puede negar que tiene a más de la mitad del país en contra.
MÁS DATOS
4La próspera Santa Cruz es un imán para la inmigración interna boliviana. Con una población de 2,5 millones de personas en todo el departamento, ha atraído a miles de bolivianos de las zonas andinas, como Oruro, La Paz y Potosí.
4Mientras que Santa Cruz representa más del 30% del PBI de Bolivia, la economía del país creció este año 3,8%, mostrando una baja respecto al 2006, cuando su PBI aumentó un 4,5%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
4Además, se calcula que este año la inflación superará el 12%, mientras que el año pasado solo llegó a casi el 5%.
4Pese a ello, el tipo de cambio se mantiene estable en 7,6 bolivianos por dólar.
La voz disidente de los indígenas
A diferencia del discurso de los líderes cívicos de Santa Cruz, los indígenas del oriente boliviano, donde están incluidas 34 etnias, tienen una posición opuesta y de reclamo frente a la autonomía departamental.
"Todo este asunto está al margen de la ley. Pero nosotros no tenemos por qué preocuparnos porque vamos a hacer nuestro estatuto autonómico que está consagrado en la nueva Constitución", refirióAdolfo Chávez Beyuma, presidente de la Central Indígena del Oriente Boliviano (Cidob).
El vicepresidente de la organización, Pedro Nuny Caity, fue más radical y afirmó que los llamados cambas son un invento y que se han apropiado de elementos culturales de los guaraníes y de otras etnias para poder crear una cultura propia.
"Nos roban nuestra cultura para enriquecer su cultura camba, eso es una aberración... Ellos son hijos de extranjeros que vinieron a ocupar nuestras tierras. Para ellos, nosotros siempre hemos sido unos 'indios de mierda'", aseveró.
Al preguntar sobre los representantes indígenas que aprobaron el estatuto de la autonomía, señaló que se trata de miembros que fueron expulsados de la Cidob que no tienen ningún peso político en las comunidades y que han sido censurados por sus pueblos. "No han venido a consultarnos sobre nada", añadió.
"Cuestionan el centralismo, pero ellos (los líderes cívicos cruceños) formaban parte de esos gobiernos centralistas de antes. Como ahora ya no pueden gobernar en La Paz, entonces quieren convertir Santa Cruz en otro centro", precisó.
Solo en Santa Cruz habitan cinco pueblos indígenas: guaraníes, chiquitanos, guarayos, ayoreos y mojeños.