CHINA. FIESTA NAVIDEÑAS
Región alberga a la Iglesia clandestina desde la ruptura entre Beijing y Roma
Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
HEBÉI. Cada Nochebuena nace el Niño Jesús en el corazón de un nuevo cristiano en Hebéi. Como ya es tradicional, en la víspera, el Seminario Católico de Shijiazhuang abre sus puertas para recibir a los estudiantes de esta provincia que rodea Beijing. La mayoría de ellos nunca ha vivido la Navidad.
"Tenemos como vecinos a muchos colegios de secundaria, institutos y universidades. Preparamos un programa especial y los invitamos a compartir la Navidad con nosotros. En una sola noche recibimos a más de 5.000 jóvenes y la mayoría no son católicos. Vienen por curiosidad", explica entusiasmado el director del seminario, Peter Chen.
El programa se anuncia bajo el título de Conoce Cómo los Cristianos Celebramos la Verdadera Navidad. "Primero les explicamos qué significa el nacimiento de Jesús. Compartimos el ritual eucarístico y durante el momento de la comunión, los no bautizados se acercan hasta el altar con los brazos cruzados sobre el pecho para recibir la bendición. Finalmente, jugamos, cantamos y comemos", añade.
Para muchos será un nuevo principio, nacen con Jesús en la fe. Según el director Chen, los jóvenes continuarán asistiendo durante varias semanas a la iglesia, algunos se inscribirán en el catecismo y después de ocho meses, recibirán el bautismo.
Hebéi no solo es el centro de operaciones del catolicismo en el país sino también de la Iglesia clandestina. Desde 1951, cuando Beijing rompió relaciones con Roma, la Iglesia en China quedó dividida en "la oficial" --bajo la autoridad gubernamental- y "la clandestina", que continuó manteniendo su lealtad al Papa. Ninguna otra provincia registra mayor número de persecuciones, arrestos y torturas de miembros de la Iglesia clandestina.
Existen ocho diócesis en Hebéi, pero doce obispos. Algunas diócesis se quedaron sin obispos (por muerte o jubilación), pero en otras hay más de uno, ya sea porque el obispo es muy anciano y necesita un asistente, o porque hay dos cabezas, el obispo que fue designado por la iglesia oficial y el ordenado por la clandestina. "Hebéi tiene los problemas de una familia grande", asegura el padre Paul Han Qinping.
EPÍSTOLA PAPAL
A mediados de año, tras la publicación de la "Carta del papa Benedicto XVI a los católicos chinos", se han producido acercamientos. "La Iglesia china se partió en dos y ahora intentamos volver a ser una. La carta es un punto de partida hacia la reconciliación", reconoce el sacerdote chino.
Aunque admite que se necesitarán algunos milagros. El restablecimiento de las relaciones entre China y la Santa Sede no será suficiente para solucionar la división al interior de la Iglesia china. "A veces decimos --en broma y en serio- que solo Dios podrá resolver este problema cuando llame a toda esa generación a su reino", comenta Han.
No es el caso de los nuevos obispos designados --como Li Shan, obispo de la capital china-- que han recibido el doble reconocimiento, tanto de Beijing como de Roma. "No sufrimos la Revolución Cultural, no fuimos torturados y nunca estuvimos en prisión. Por otro lado, los funcionarios gubernamentales ya no son los antiguos revolucionarios del partido. Ahora son jóvenes educados con los cuales se puede dialogar", revela el padre Han.
Pero la nueva generación enfrenta otros retos, como el futuro declive de las vocaciones debido a la política oficial de "Un solo hijo" por familia. En la cultura china, hay que asegurar la descendencia como respeto a los antepasados. Este punto crea controversia entre la cultura y la religión, incluso en las tradicionales familias católicas chinas.
Las brechas culturales son otros puentes que cruzar. Incluso para los católicos chinos, la decoración navideña no adornas sus hogares, a pesar de que China exporta la mayor parte de nacimientos y árboles navideños. "La Navidad se celebra en la Iglesia y en los corazones", sostiene la señora Zhang, que recoge las limosnas. Y añade: "No es como el Año Nuevo Chino, cuando la casa se viste de rojo".
MÁS DATOS
Donde nacen las vocaciones
4Más de 1'500.000 católicos, de los 8 millones que existen en China, nacieron en Hebéi. Sin embargo, es una gota que se pierde en el océano de la población china, de aproximadamente 1.300'000.000 de habitantes.
4Cada año, Hebéi registra más de mil conversiones, la mayor parte de jóvenes o adultos.
4En la provincia también florecen las vocaciones. Un 60% de los sacerdotes chinos nació o creció en Hebéi. El porcentaje se incrementa hasta diez puntos en las religiosas.