Crónica GESTOS POLÍTICOS NAVIDEÑOS
Tras la misa en la catedral, el presidente García, su esposa y la ex candidata presidencial caminaron juntos hacia Palacio de Gobierno. Varios pensaron en una alianza Apra-PPC
Por Gerardo Caballero
"La candidata de los ricos". Ese fue el mote que al inicio del 2006 el candidato presidencial aprista Alan García le incrustó como un puñal a su adversaria de Unidad Nacional (UN), Lourdes Flores.
Desde entonces parecieron ser dos enemigos irreconciliables, pero han pasado casi dos años desde esa feroz campaña electoral y la misa de Navidad, celebrada ayer en la Catedral de Lima, pareció ser el escenario de un inesperado acercamiento entre ambos.
El presidente García y su esposa Pilar Nores --quien alguna vez también reprochó la soltería de Flores Nano-- se encontraban encabezando el atrio de la catedral. Ocho bancas más atrás, justo delante del cordón que separaba a los invitados y autoridades de Gobierno del resto de asistentes, la presidenta del PPC casi pasaba desapercibida.
Y así fue hasta que llegó el momento de la comunión. Haciendo fila para recibir la hostia, Lourdes Flores pasó al lado de la pareja presidencial. En ese instante solo se produjo un cortés saludo entre los viejos rivales.
Una escena similar sucedió cuando la ex candidata presidencial regresaba a su asiento luego de besar la imagen del Niño Jesús que el cardenal Cipriani sostenía en las manos y prácticamente fue interceptada por Pilar Nores. Algo se dijeron, y un abrazo selló el breve diálogo.
Estos pequeños detalles se iban sucediendo a costa del protocolo. Al término de la ceremonia, el jefe del Estado interrumpió por un momento su salida de la catedral para buscar a Lourdes Flores. Tras un nuevo abrazo, le pidió que lo acompañara. Así se vio a García flanqueado por Flores y Nores.
Tratándose de Lima, antiguo bastión electoral de la lideresa pepecista y el último reducto de aprobación presidencial, fueron varios los asistentes a la catedral que aplaudieron la escena. Mientras tanto, las autoridades invitadas a la ceremonia fueron dejadas atrás por el mandatario.
Una vez fuera, García recibió los honores al lado de su esposa y de su ex contendora. Fue entonces que el mandatario preguntó dónde se ubicaba la camioneta de la doctora Flores. La enorme Mitsubishi no podía llegar al frontis de la catedral, pues toda la parafernalia castrense interrumpía el jirón Carabaya.
Ahí García tuvo la idea de pedir a Flores Nano que lo acompañara a Palacio de Gobierno. Debe haber sido la primera vez que la ex candidata de UN entra a pie a la sede del Ejecutivo por la puerta grande, aunque solo lo hiciera hasta la escalera principal de la Casa de Pizarro, pues en ese momento apareció su camioneta.
García despidió a Flores Nano, la única lideresa política que respaldó sin titubear los recientes cambios ministeriales, como a todas las autoridades que lo visitan. Ella se acomodó en el asiento del copiloto y partió sin declarar.
Y cuando iba de salida, Flores se encontró con Rafael Rey, aquel antiguo aliado que dejó UN y se convirtió en el ministro de la Producción. ¿Qué se dijeron? No se sabe. Solo se los vio sonreír, escribiendo así la primera línea de otra historia de reconciliación.