BALANCE DEL 2007 EN TRES NOTICIAS
El derrumbe de La Victoria actualizó las lecciones del terremoto: prevenir, formalizar e incluir a los obreros
Por FernandoVivas. Periodista
El sacudón: Ni discutirlo, el mayor susto del 2007 ocurrió el 15 de agosto. El terremoto que devastó Pisco nos remeció al punto que quedamos en shock. Alan García, por ejemplo, se volvió sincero, confesó su dramática desinformación sobre el desastre y dijo que la telefonía móvil era un desastre (y ahora que el suelo está parejo lo sigue siendo, además de estar carísima). El ministro Rafael Rey, quizá también en shock, vio el lado cómico publicitario del asunto cuando lanzó el Pisco 7.9 en alusión a la magnitud de la sacudida.
Lo importante es que el remezón nos cogió en su cola a más de un tercio de los peruanos, los que vivimos en Lima, y la pantalla nos restregó, 24 horas al día, las evidencias de cómo la naturaleza golpea más a los que menos tienen. No hubo un tsunami que nos echara agua fría en la cara, pero la furia de los elementos desatados nos obligó a pensar en el futuro con esa lucidez que descarta las predicciones de brujos para tomar en cuenta las advertencias preventivas de los expertos.
La prevención más importante no es la que obliga a hacer más casas de ladrillo que de adobe, o pararse en los dinteles, o estudiar los suelos antes de construir; sino la que manda desarrollar ese espíritu solidario que se manifestó luego del desastre para convertirlo en sólidas políticas de Estado y prácticas corporativas. Ese tiene que ser nuestro modo de vida sostenible. Lo demás es caridad coyuntural renovada cada Navidad.
Tremendo juicio: Lo que hace más extraordinario el proceso a Fujimori es que se produjo contra el escepticismo. El miedo a la corrupción de la justicia puede ser tan paralizante, que buena parte del país no fujimorista llegó a pensar que lo mejor era tener al 'Chino' ni en Lima ni en Santiago sino en Tokio.
Que haya sido extraditado, detenido, encarcelado y, en tiempo récord, sentado en el banquillo de los acusados, nos lleva a exclamar una frase que se desperdició en el fútbol: ¡sí se puede!
TLC: Que García que lo ha firmado lo haya denostado cuando era candidato es fácil de entender pues la fragua electoral suele acomodar el discurso de los contendientes a la popularidad de los temas. Y valga ese detalle como ejemplo de que con la firma de este TLC, apoyada abiertamente o en secreto por todas las bancadas, triunfa el pragmatismo contra los prejuicios ideológicos. Esa es una gran noticia.
Por supuesto, hagamos la salvedad de que también podrían haber triunfado ciertos prejuicios a favor del TLC, los que asumen que la sola asociación con el gigante del Norte asegura el éxito. Quienes piensan así han visto mucha televisión gringa.
Como si el año tuviera una estructura dramática, el inicio del megajuicio y la calma tras la firma del tratado coincidió con el trágico derrumbe de La Victoria (¡hasta la locación grita!) que actualiza las lecciones del 15 de agosto: prevenir, formalizar e incluir a los obreros en los beneficios del crecimiento de su sector. Que les vaya bien en el 2008.