EL DESGOBIERNO INSTALADO EN EL VRAE
Por Rubén Vargas Céspedes. Abogado
Durante el gobierno de Toledo se tomó la decisión de dividir territorialmente la lucha contra Sendero Luminoso (SL). El Huallaga quedó bajo la responsabilidad de la Policía Nacional y el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) del Ministerio de Defensa.
Las últimas operaciones antiterroristas en el VRAE fueron realizadas el 2003 por comandos de la Policía Nacional. En base a la inteligencia, seguida de operaciones helitransportadas, se destruyeron campamentos terroristas. Desde ese año hasta la fecha no se han conocido más acciones militares contra SL.
Esta pasividad les permitió fortalecer su presencia, tomando el control territorial de muchas zonas del valle que, coincidentemente, son las mayores productoras de basta básica.
Frente a los últimos ataques terroristas, el Ministerio de Defensa presentó el plan VRAE, que tiene como objetivos restablecer el orden interno y afianzar la presencia del Estado. Después de año y medio de ejecución considero que este plan es un fracaso, por lo siguiente:
El responsable político no pudo articular ni involucrar en los objetivos del plan a los gobiernos regionales y locales de las zonas de intervención. Tampoco ha sido capaz de convocar a los actores sociales. Por el contrario, los alcaldes y productores señalaron que el plan fue impuesto.
Queda claro que el VRAE debe ser atendido con una estrategia política y de desarrollo bien articulado, también queda claro que la iniciativa del Ministerio de Defensa se agotó porque carece de legitimidad de sus beneficiarios.
En el campo militar, se insiste en instalar más bases antiterroristas (existen actualmente 18). Este esquema es obsoleto y paquidérmico. La lucha contra los terroristas en el VRAE debe realizarse con esquemas más ágiles y eficientes. Debería darse prioridad al uso de la inteligencia como principal arma de combate y complementar, solo para dar golpes quirúrgicos, con fuerzas especiales. Así se está haciendo exitosamente en el Huallaga.
No nos acostumbremos solo a recoger y llorar a nuestros muertos, pasemos urgentemente a la ofensiva. Aquí algunas recomendaciones: Convocar a los gobiernos regionales y municipales de las zonas de producción y tránsito de la droga, deben ser incluidos en esta lucha. Que los responsables de los ministerios del Interior y de Defensa reanuden, a través de campañas mediáticas, el sistema de recompensas para quienes faciliten la captura de una lista de terroristas.
Dar un marco legal de protección a los colaboradores de las fuerzas del orden. Cambiar a los penales de máxima seguridad del interior del país a los ideólogos de ambas facciones terroristas, especialmente de Proseguir.
Trasladar la sede del Frente Policial Huallaga a Aucayacu, actual refugio de terroristas y narcotraficantes. Que la inteligencia en temas de terrorismo se concentre en una sola unidad, la Dircote ha demostrado tener oficiales experimentados.
Reforzar las comisarías ubicadas en las zonas de producción y tránsito de la droga con más efectivos capacitados.
La policía de carreteras es blanco muy fácil. En el VRAE y Huallaga reemplazarla por la de Operaciones Especiales, cuyos miembros están preparados para repeler emboscadas.
Finalmente, tener control estricto de los fondos de inteligencia, de tal forma que sirva para sus propósitos y no se quede en alguna oficina de Lima.