DESTINO NACIONAL. Verano
UN DELICIOSO RECORRIDO POR LOS RESTAURANTES DEL BALNEARIO PERUANO MÁS FAMOSO EN EL MUNDO DEL SURF QUE CONFIRMA QUE SU MAR NO SOLO ES RICO EN OLAS. LA PESCA ARTESANAL ASEGURA LA FRESCURA DE LOS INSUMOS
Por César Sarria
La primera pregunta que ronda la mente de quien escucha por primera vez su nombre, Cerro Azul, es por qué se llama así, si acá los cerros son color tierra, como todos. Cualquier orgulloso poblador de esta hermosa caleta de pescadores, ubicada a 132 kilómetros al sur de Lima, tiene la respuesta en la punta de los labios: "Si te haces a la mar y miras hacia el cerro, este se ve más azul que el cielo". La razón nadie la conoce, pero es así. No había manera de que Cerro Azul fuera bautizado con un nombre diferente.
Su historia se remontan a los orígenes del Perú. El pueblo instalado en la tranquila bahía fue sometido por el inca Pachacútec, quien mandó construir una fortaleza de piedra (Fortaleza de Cerro Azul), con escalinatas que llegaban al mar, en honor a su victoria y a su poder inconmensurable. Según el famoso cronista Pedro Cieza de León, esta construcción de piedra era tan majestuosa como la fortaleza de Sacsahuamán, en Cusco.
Durante la conquista y el virreinato, Cerro Azul fue escenario de decenas de combates entre los barcos del virrey y los piratas. Hay quienes creen que en el fondo de su mar todavía se pueden encontrar tesoros perdidos.
MESA MARINA
Pero no solo el oro y las piedras preciosas hacen rico a un pueblo. Cerro Azul tiene fama de ser uno de los lugares donde mejor se come en el sur chico. El pescado fresco es la base principal de sus mejores potajes.
"Nuestro plato típico es el picante de lagua de yuyo, que consta de yuyo en picante, ajiaco, cebiche mixto y huatia (seco) de pescado. Es un plato que se sirve en la fiesta de San Pedro", cuenta Celestina, hija de Saturnino Francia, pionero en el negocio restaurador de Cerro Azul. Don Satu es el nombre del local que la familia atiende hace más de 50 años.
Celestina Francia cuenta, además, que fue el popular tablista Gordo Barreda el primero llegar a acampar en Cerro Azul en busca de las mejores olas a finales de los 50. Desde ese día, surfistas de todo el mundo llegaron en busca de sus prodigiosas olas. Es más, el grupo californiano Beach Boys menciona su nombre en la canción "Surfin Safari", aunque nunca estuvieron en el Perú. Si hubiesen conocido Cerro Azul y su comida, seguro que le dedicaban varias canciones seguidas.
Pero volvamos a la gastronomía. Según los pescadores, los frutos más comunes del mar de Cerro Azul son la chita, el lenguado, el pejerrey, la cojinova, el pulpo, el cangrejo y la raya. Del muelle a la mesa sin escalas. El sabor de un plato preparado con pescado fresco no tiene comparación.
La mayoría de los restaurantes se ubican en dos zonas principales, la calle de Comercio (paralela al malecón) y a lo largo de todo el malecón. Los platos que sirven: básicamente los clásicos, como el arroz con mariscos, la jalea, el chicharrón, el cebiche, el tiradito o el pescado a lo macho, aunque si pide un plato que no está en la carta se esmerarán en complacerlo. Los precios: 25 soles el promedio por persona.
El terremoto del 15 agosto afectó varias construcciones de la zona, aunque esta fue una oportunidad para que varios locales decidieran remodelar sus instalaciones.
Otro dato importante para el viajero: si tiene casa en alguna playa cercana y tiene un almuerzo, levántese temprano y vaya al terminal marítimo de Cerro Azul, los precios son realmente buenos y la calidad del pescado, óptima. Las 7 de la mañana es la mejor hora.
MÁS QUE COMER
Pero no solo de pan vive el hombre. Cerro Azul ofrece una serie de posibilidades para pasar un buen momento. El muelle, el faro y la glorieta son algunos de los lugares por los que hay que pasear mientras baja la comida. El monumento por el aniversario del arribo de los primeros inmigrantes japoneses, que desembarcaron en 1899, cuando Cerro Azul aún era un gran puerto, es otro atractivo turístico.
Sea un solo día o todo un fin de semana, Cerro Azul es muy buena alternativa para pasarla bien y comer mejor.
ALLÁ VAMOS
Don Satu. Malecón José Olaya s/n (queda frente a la playa). Tiene 50 años de existencia y creció con el mismo balneario.
La casa de Gino. Su propietaria es Mercedes Zapata, tiene una de las mejores sazones de Cerro Azul. Jr. Comercio 470.
El Pescador. La frescura de los ingredientes que utiliza es el secreto del sabor de sus platos. Jr. Comercio 655
El Calamar. Con vista a la playa, este restaurante se ubica en pleno malecón José Olaya (pasando el muelle).