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Disturbios no se detienen y dejan 341 muertos y 100 mil desplazados

Especial. Un resultado electoral ha desatado días llenos de terror y sangre en Kenia, un país africano que vive un crítico momento sociopolítico. La comunidad internacional clama por el cese de la violencia

NAIROBI [EL COMERCIO / AGENCIAS]. La violencia desatada en Kenia tras la reelección del presidente Mwai Kibaki se cobró ya las vidas de 341 personas, lo que obligó a huir a otras 100.000, informó la Cruz Roja local, mientras la oposición convocó para hoy a una gran manifestación en protesta por el controvertido resultado electoral.

"Cuatro cuerpos fueron traídos por la noche y cuatro más, al amanecer. Los cuerpos tenían heridas de bala", dijo un empleado de una morgue en la localidad de Kisumu (oeste), un baluarte de la oposición donde ha habido serias revueltas.

El Gobierno Keniata tuvo que retrasar la reapertura oficial de las escuelas tras las vacaciones de diciembre en una semana, debido a la violencia desatada, según dijeron fuentes oficiales.

Mientras tanto, la comunidad internacional aumentó la presión sobre los rivales políticos, Kibaki y el opositor Raila Odinga, para que pongan fin a la crisis.

Odinga, que acusa de fraude al gobierno, espera que a la protesta --no autorizada-- en Nairobi concurran un millón de personas.

Consultado si con esta medida no arriesga más violencia, el político dijo al diario alemán "Süddeutsche Zeitung" que es "nuestro derecho democrático realizar manifestaciones", y pidió que hubiese un nuevo cómputo de los votos.

DUDAS SOBRE RESULTADOS
Entre tanto, la comisión electoral de Kenia reconoció por primera vez sus dudas sobre la veracidad de los resultados electorales, que otorgaron la victoria a Kibaki por un estrecho margen de 230.000 votos, pese a que en los días previos Odinga encabezaba el recuento.

"No sé si Kibaki ganó las elecciones", dijo el presidente de la comisión electoral, Samuel Kivuitu, citado por el diario "Standard". Kivuitu se mostró partidario de una investigación independiente sobre los comicios, que la oposición califica de fraudulentos. Varios miembros de la comisión se han manifestado entre tanto partidarios de un recuento de votos.

Estados Unidos y Gran Bretaña instaron en un comunicado conjunto al fin de la violencia y la Unión Africana (UA) se ofreció para mediar en el conflicto. Su presidente, John Kufour, preveía llegar a Nairobi y reunirse con Kibaki. También el Premio Nobel de la Paz y ex arzobispo sudafricano Desmond Tutu se ofreció de mediador.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y su colega británico David Miliband señalaron en informes independientes sobre importantes irregularidades en el cómputo de los votos. Rice --que ya habló con Odinga-- telefoneará a Kibaki para urgirlo a trabajar con la oposición a fin de concluir la violencia.

"Es importante para el pueblo keniata y para su democracia que trabaje dentro de los confines de la ley y la Constitución para hallar un camino político hacia adelante y, lo más importante, poner un fin a la violencia", dijo el portavoz del Departamento de Estado Sean McCormack.

La vocera Dana Perino de la Casa Blanca consideró que la quema de una iglesia el martes con decenas de personas refugiadas dentro y que dejó 35 muertos fue absolutamente trágica.

La oleada de disturbios desatada con motivo de las elecciones ha desplazado a miles de ciudadanos (solo en el valle del Rift, en el centro del país fueron 75 mil), según datos de la Cruz Roja.

En el oeste cada vez más personas huyen a la vecina Uganda, la mayoría de ellas de etnia kikuyu, a la que pertenece Kibaki, pues en esa parte del país tiene su feudo político Odinga, de etnia luo.

Kenia es un importante aliado de Occidente en sus esfuerzos antiterroristas, recibe crecientes flujos de dinero provenientes de China, y se ha acostumbrado a proveer fuerzas de paz en zonas conflictivas de Africa como Somalia y Sudán.

El turismo en grave riesgo
El turismo en Kenia puede ser uno de los sectores más afectados por la situación de violencia que se vive en ese país.

En su versión electrónica el diario español "El País" recuerda que Kenia es una gran potencia turística en África, luego de recuperarse de los efectos de los atentados terroristas de 1999 y 2002 atribuidos a Al Qaeda. En 2007, más de un millón de personas visitaron el país dejando unos ingresos superiores a los 900 millones de dólares (unos 610 millones de euros). Según el pais.com, esas divisas son el principal motor de una economía que se nutre de las plantaciones de té, la horticultura y la presencia de miles de multinacionales que han elegido Kenia como sede regional y desde donde extienden sus redes de negocio por gran parte de África oriental y Asia.

SEPA MÁS
4 El Gobierno Británico recomendó a sus ciudadanos no viajar a Kenia hasta que no mejore la situación en el país africano.
4 Brasil expresó su preocupación por la situación de violencia que se vive en Kenia.
4 El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, recordó al Gobierno de Kenia y a los líderes opositores su obligación de detener la espiral de violencia.

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