SOMALIA. FINAL FELIZ
MADRID / BUENOS AIRES / MOGADISCIO [DPA]. Una semana después de ser secuestradas en Somalia, la médica española Mercedes García y la enfermera argentina Pilar Bauza, cooperantes ambas de Médicos Sin Fronteras, fueron liberadas ayer en buen estado de salud en el noreste del país africano.
A la espera de emprender hoy el viaje de regreso a casa, las dos pasaban sus últimas horas en Somalia en un hotel de la ciudad de Bosasso, junto al embajador de España en Kenia, Nicolás Martín Cinto, y el cónsul argentino en Nairobi, Fernando Rolandelli.
El secuestro perpetrado por personas armadas ocurrió el 26 de diciembre, cuando García y Bauza se dirigían a un centro de nutrición de esa localidad del noreste somalí, donde Médicos Sin Fronteras se ocupa de unos 7.000 niños menores de 5 años con algún grado de desnutrición.
Tanto el Gobierno de España como el de Argentina, así como la ONG, manifestaron su satisfacción por la liberación de las dos cooperantes, cuyo secuestro mantuvo en vilo a los dos países en el transcurso de las fiestas.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, y su canciller, Jorge Taiana, se comunicaron por teléfono con Bauza (26), quien les manifestó que estaba bien y tranquila, y con deseos de volver a Buenos Aires junto a su familia. "Está contenta, de buen ánimo y cansada y extraña a su familia", dijo Taiana.
También el canciller español, Miguel Ángel Moratinos, habló con García (51), quien le comunicó su intención de regresar cuanto antes al país africano tras ver a su familia en España.
Moratinos negó que se hubiera pagado rescate a los secuestradores. "La liberación se ha conseguido trabajando con las autoridades somalíes y el presidente de (la región somalí de) Puntlandia", manifestó Moratinos.
MÁS DATOS
Rescate
Según reportes de la prensa, los secuestradores habían exigido 250.000 dólares por la libertad de García y de Bauza.
Sin gobierno
Somalia es escenario de frecuentes actos de anarquía y vandalismo. Puntlandia es más estable que el sur somalí.
Desplazados
La violencia de los últimos meses ha ocasionado el desplazamiento de por lo menos un millón de personas y la salida del país como refugiados de otros tres millones, según los datos de Naciones Unidas.