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ANIVERSARIO DE TROPICALIA

Un sonido universal desde Brasil

EN 1968, CAETANO VELOSO, GILBERTO GIL, TOM ZÉ Y OS MUTANTES INICIARON UNA REVOLUCIÓN SONORA QUE CAMBIARÍA PARA SIEMPRE EL CURSO DE LA MÚSICA POP DEL SIGLO XX

Por Francisco Melgar Wong

Hace 40 años, la música popular brasileña estaba dividida en dos. A la derecha, los seguidores del pop incandescente de los Beatles y los Rolling Stones; a la izquierda, los herederos de Joao Gilberto y Tom Jobim, que ya sustituían las viñetas veraniegas de estos padres de la bossa nova con historias épicas influenciadas por la revolución cubana. La escena musical tenía además, como telón de fondo, una junta militar decidida a industrializar el país y a eliminar la 'amenaza comunista' con ayuda, como siempre, de la CIA.

Nadie podía presagiar que en este escenario, polarizado entre la música 'frívola' y la música 'comprometida', aparecería un grupo de cantantes y compositores dispuestos a mezclar la sensibilidad de ambos mundos, para crear un nuevo estilo musical de proporciones universales, una síntesis que al principio sería mal interpretada y atacada, aunque, con el paso del tiempo, lograría la veneración de creadores y artistas alrededor del mundo.

CAMBIO DE PIEL
La historia empieza a principios de los años 60, en la Universidad de Bahía, cuando Caetano Veloso, un estudiante de Filosofía aficionado a la bossa nova, entra en contacto con Gilberto Gil, un alumno interesado en los ritmos tradicionales del norte del Brasil, y con Tom Zé, quien en ese entonces estudiaba música bajo la tutela de Hans Joachim Koellreutter, un compositor judío que se asiló en Brasil tras la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de sentirse hermanados por su afición a la bossa nova, los tres músicos no dudaban en escuchar a los Beatles, a los Rolling Stones y a complejos músicos de vanguardia, como John Cage y Karl Heinz Stockhausen, además de nutrir su visión musical con los poemas de Oswaldo de Andrade, un brasileño que, a comienzos de los años 20, ya había propuesto, en su "Manifiesto caníbal", que la cultura brasileña debía absorber la cultura internacional para enriquecerse a sí misma, una afirmación que, como descubriremos a continuación, Veloso, Gil y Zé decidieron seguir al pie de la letra.

CONTACTO EN RÍO
Tras dejar la universidad, los tres músicos se instalaron en Río de Janeiro, decididos a poner en práctica su propuesta musical 'neocanibalista'. Para llevar a cabo su tarea reclutan a Os Mutantes, un grupo de rock psicodélico que hacía versiones de los Beatles, y a Rogério Duprat, un compositor clásico interesado en experimentar con las variedades sonoras de la música concreta dentro del formato de la música pop. No pasaría mucho tiempo para que los fabulosos resultados empezaran a ser escuchados por el público.

La primera aparición de los tropicalistas (como ya se hacían llamar, en honor a una instalación del artista Helio Oiticica) ocurrió a fines de 1967, en el "TV Record Festival", un concurso televisivo dedicado a la bossa nova más tradicional, en el que Veloso salió a cantar acompañado por un grupo de rock argentino, los Beat Boys, y Gilberto Gil por los lisérgicos Os Mutantes y una orquesta dirigida por el excéntrico Duprat.

Los temas que Veloso y Gil cantaron esa noche, "Alegría, alegría" y "Domingo no parque", estaban basados en los ritmos de la bossa nova, pero se habían entregado por completo a los impulsos del rock ácido, con guitarras eléctricas y teclados psicodélicos que resaltaban los ritmos; además, las letras no tenían nada que ver con los relatos de corte social que los estudiantes de izquierda les exigían a los jóvenes músicos de bossa nova de la época, sino más bien con irresponsables personajes urbanos que deliraban con la vida en las calles. Como era de esperar, el rechazo del público fue brutal.

EXILIO Y LEGADO
A pesar de la negativa del público, los tropicalistas siguieron su camino. A comienzos de 1968, Veloso, Gil, Zé y Os Mutantes editaron discos que definieron la estética del movimiento y que ahora son considerados pilares del rock brasileño. Paradójicamente, el fin de esta sociedad musical no llegaría por la desaprobación de los estudiantes de izquierda (que consideraban el rock como una forma de invasión imperialista), sino de la junta militar (de extrema derecha) que gobernaba Brasil. La excentricidad anárquica, revoltosa y provocadora de la que Veloso y Gil hacían gala en sus presentaciones llevó a que los militares los vieran como una amenaza, por lo que fueron deportados a Londres.

Hoy, cuarenta años después de la primera explosión tropicalista, cientos de músicos alrededor del mundo (como Beck, Dvandra Banhart, Björk y Belle and Sebastian, entre otros) celebran, admiran y continúan el legado de estos músicos brasileños, una visión artística independiente y libre que demostró ser más resistente que cualquier ideología de turno.

ESENCIALES
CAETANO VELOSO
Autor CAETANO VELOSO
Sello UNIVERSAL
Nacionalidad BRASILEÑA
Año 1968
Os MUTANTES
Autor OS MUTANTES
Editorial POLYDOR

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