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Informe. EL VIEJE CONTINENTE ASOMA

Europa vislumbra problemas

Las cuotas nacionales en el proceso del cambio climático, las reformas que se vienen en la UE bajo liderazgo francés y la 'salida' de Putin del poder dominan el escenario

Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal

BRUSELAS. "La Unión Europea se verá obligada a afrontar dos disputas relacionadas con dinero y una difícil prueba para su política exterior sobre la cuestión de Kósovo", augura David Rennie, experto del prestigioso semanario "The Economist" en un artículo de análisis titulado "Bruselas en todos los frentes". Como él, muchos analistas consideran que la estrechez económica derivada de un crecimiento moderado, un dólar devaluado y el petróleo por las nubes, así como una crisis externa ligada al estatuto definitivo de la provincia serbia de Kósovo, acapararán la mayor parte de los titulares que Europa producirá en los meses siguientes.

Una declaración unilateral de independencia proclamada por Kósovo es inminente tras el fracaso de las negociaciones que serbios y kosovares sostuvieron hasta el 10 de diciembre último bajo dirección de EE.UU., la UE y Rusia. Qué países reconocerán al nuevo estado europeo, que se constituiría sin la bendición de la ONU (por la negativa de Rusia de aceptar cualquier compromiso adverso a Serbia), sigue siendo materia de especulación.

Mientras que EE.UU. ha prometido apoyo incondicional a Kósovo, la UE nuevamente aparece dividida en un asunto de política internacional (recuérdese Iraq), con el agravante de que este expediente le compete muy de cerca. A comienzos de diciembre Eslovaquia anunció que se abstendría de reconocer la eventual proclamación unilateral de independencia de Kósovo por considerar que este acto sería desestabilizador para la región. Otros países como Grecia, Rumanía y España han dado a entender que les incomoda una adicional mutilación del país de Milósevic sin aprobación de la ONU, por simpatía con los serbios o porque en sus propios territorios se ceban aspiraciones separatistas.

Queda por ver si las potencias europeas, como Francia, Reino Unido y Alemania, favorables a las ansias independentistas de Kósovo, serán capaces de construir una posición única de la UE sobre este dossier, que a mediano plazo incluya la adhesión de Serbia y Kósovo a Bruselas, considerada clave para devolver la estabilidad a los Balcanes.

VACAS FLACAS
En tiempos de crecimiento raquítico, con un euro que afecta la competitividad de las exportaciones y el barril de petróleo por encima de los 100 dólares, a Europa le toca hablar de espinosos temas económicos en el 2008. Los 27 tendrán que ponerse de acuerdo sobre cómo distribuir entre sí la carga que implica combatir el cambio climático.

En marzo pasado los líderes de la UE acordaron el ambicioso objetivo de reducir en un 20% sus emisiones de CO2 de cara al 2020 con respecto a 1990. Lo que no pactaron fue la magnitud de los esfuerzos que cada país deberá emprender con el fin de alcanzar el objetivo común, por lo que la mayoría de expertos vaticina encendidos regateos en los próximos meses. "Los nuevos estados miembros (del centro y este de Europa) no estarán dispuestos a que se les hipoteque sus oportunidades de crecer, como Europa Occidental creció, pese al impacto ambiental", juzga Rennie.

Una segunda fuente de disputa se abrirá a la hora de negociarse la reforma del presupuesto de la UE. El presidente francés Nicolas Sarkozy, que asumirá la presidencia rotatoria de la UE en la segunda mitad del 2008, se convertirá en figura clave de las negociaciones puesto que ha prometido poner sobre la mesa una seria reforma de la política agraria de la UE que en la actualidad absorbe un tercio del presupuesto del club y que favorece en especial a los acomodados agricultores franceses con subsidios que perjudican a sus pares de terceros países. Varios estados miembros de la UE vienen ejerciendo presión desde hace años para que estos recursos se destinen a inversiones en investigación y desarrollo que coloquen a Europa a la cabeza de sectores de punta como la informática y las telecomunicaciones.

A Sarkozy le esperan, asimismo, días difíciles en su propio fundo. A cuarenta años de Mayo del 68 se anuncian numerosas olas de protesta como reacción a las reformas profundas que el nuevo presidente francés ha prometido acometer en los próximos meses para dinamizar la alicaída economía gala. La eliminación de ciertos regímenes especiales de pensiones y beneficios para desempleados, la desregulación de mercados y la reducción del contingente de burócratas no le ahorrarán enemigos al enamoradizo gobernante que, a solo unos meses de conocerse su separación de su esposa Cecilia, ha confirmado un amorío con la cantante y ex modelo Carla Bruni.

OTRA VEZ PUTIN
Tras ocho años como presidente y sin derecho a asumir un tercer mandato por prohibición de la constitución rusa, Vladimir Putin se apresta a abandonar el Kremlin después de las elecciones planificadas para el 2 de marzo. Sin embargo, las riendas del gobierno de Moscú muy probablemente volverán a caer en sus manos. De imponerse en las presidenciales su partidario y actual vicepremier Dimitri Medvedev, Putin ha anunciado que aceptaría encantado el cargo de primer ministro frente al nuevo ejecutivo.

Les guste o les disguste, a los gobernantes europeos no les quedará más remedio que seguir dispensando un trato especial al ex agente de la KGB, que seguirá manejando las colosales reservas de gas y petróleo tan escasas en el Viejo Continente.

Alan García, debilitado el 2008

"The World in 2008", un número especial de proyecciones de la revista británica "The Economist", dedica solo tres de sus 150 páginas a América Latina y apenas un par de párrafos al Perú.

"El presidente del Perú Alan García, tras haberse reinventado como neoliberal, procurará aprovechar su rol de anfitrión de la cumbre UE-América Latina en mayo y de la cumbre del APEC en noviembre para reforzar sus relaciones comerciales con Europa y Asia", escriben los expertos del semanario en una nota titulada "¿Quién bailará con Chávez?".

Al final de la publicación, en un anexo titulado "Los países en cifras", los analistas de "The Economist" consignan sobre el Perú: "El pronunciado crecimiento global y los elevados precios de las materias primas han permitido al presidente Alan García adoptar políticas modestamente populistas. Pero una posición débil en el Parlamento, el resurgimiento del activismo sindical, escándalos de corrupción y administraciones provinciales rebeldes, debilitarán su autoridad. El alza de los salarios y significativas inversiones sostendrán la economía".

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