Por Alberto Revoredo
Con visa de tránsito por aquella recorrida frontera entre el arte y la música, Aldo Chaparro regresa a nuestro país para exponer en Lima después de casi diez años. Sus esculturas, aglutinadas en torno a una musicalidad, juegan con extractos de letras y títulos de canciones y recrean una atmósfera rockera.
Como si echara el humo del cigarro cerca a una ventana, permite develar la luz que de otra manera permanecería invisible: Chaparro no solo recrea la presencia del sonido instaurándose en el espacio, sino que representa delicadamente las sensaciones y emociones que una melodía nos puede llegar a producir.
Con alusiones a "True Faith", de New Order; "Entertain Me", de Soft Cell; e influenciado por creadores como Robert Indiana o Joseph Beuys, el destacado artista peruano radicado en México ha trabajado sobre acrílico y materiales reflexivos, como espejos y cromo, los cuales ha intervenido como si se tratase de hojas de papel arrugadas por su propia mano.
"Los escultores deben hacer cosas sencillas, intuitivas, casi automáticas y sin mucha reflexión. A mí la música me hace eso, es algo que me pega emocionalmente y ya está. Es en ese sentido que las piezas se aproximan un poco a la música", explica el creador de "I Feel So Extraordinary".
Chaparro ha expuesto en diversos países de América y Europa y es editor de revistas como "Celeste" y "Baby Baby Baby", dos influyentes publicaciones latinoamericanas de la cultura contemporánea. "Mi experiencia como editor la aplico a mi obra. Edito información que viene de muchas fuentes para aplicarla a mi trabajo, y por ello mi labor como editor es muy parecida a mi trabajo como artista, son dos cosas que se retroalimentan", explica.
Las obras se exhiben en la galería Lucía de la Puente (Paseo Sáenz Peña 206 A, Barranco - Salas I y II) del 9 de enero al 8 de febrero.