Por Unidad de investigación
Tres fiscales del Ministerio Público habrían mantenido una cuestionada conducta a la hora de investigar las empresas de la familia Sánchez Paredes. Estos funcionarios son nada menos que la fiscal de la Nación, Adelaida Bolívar, el titular de la Cuarta Fiscalía Provincial Penal de Cajamarca, José Luis Castillo Espejo, y la fiscal penal de la Segunda Fiscalía Corporativa de Trujillo, María del Rosario Milián Solar.
El último episodio de dicha conducta compromete al fiscal Castillo Espejo, a propósito de un informe publicado en El Comercio el 24 de noviembre del año pasado, donde se dio cuenta de la llamada 'lista blanca', relación de presuntos cabecillas del tráfico de drogas en el Perú, según investigaciones de organismos policiales nacionales e internacionales. El fiscal Castillo Espejo, en vez de profundizar en los indicios que maneja el Estado, se ha abocado a hostigar a policías y periodistas, a fin de que estos entreguen documentación que justifique la inclusión de los Sánchez Paredes en la 'lista blanca'.
Así, ha citado a Miguel Ramírez, el autor de la nota sobre la 'lista blanca', para que sustente las afirmaciones del referido artículo. Igualmente, y con el mismo propósito, notificó a los policías de la Dirección Nacional Contra las Drogas (Dirandro).
¿MANIOBRAS DILATORIAS?
De acuerdo con las consultas efectuadas por este Diario, la actitud del fiscal es absurda. ¿Por qué? Según el Decreto Legislativo 824, representantes del Ministerio Público participan de la reunión en la que se elabora la mencionada lista. La propia Adelaida Bolívar, incluso, nombró a los fiscales Iván Quispe y Víctor Cubas Villanueva para que la representen, por lo que la institución a la que pertenece Castillo Espejo no solo cuenta con la información a la que desea acceder, sino que conoce perfectamente las razones por las que se decidió incluir a los Sánchez Paredes en la relación de presuntos traficantes.
La actuación de Castillo Espejo pareciera obedecer a una estrategia de amedrentamiento (por lo menos así lo han tomado los efectivos policiales citados) o, en el mejor de los casos, a un trámite dilatorio para evitar investigar a los Sánchez Paredes por los temas de fondo que se acumulan en su despacho.
OTRAS PERLAS
En setiembre último, el fiscal Castillo Espejo fue nombrado el encargado ad hoc (con competencia nacional) para investigar a la familia Sánchez Paredes por presunto desvío de insumos químicos al narcotráfico, tráfico de drogas y lavado de dinero.
Tal decisión extrañó, pues él fue duramente cuestionado por la prensa y el Ministerio del Interior debido a la forma en que venía investigando a Manuel, Orlando, Fortunato y Amanda Sánchez Paredes por presunto desvío de insumos químicos al narcotráfico.
Como se recordará, un equipo policial de la Dirandro, comandado por Wenceslao Eduardo Núñez Toledo, incautó aproximadamente 300 toneladas de insumos químicos en varias empresas pertenecientes a los Sánchez Paredes. El informe policial 13-06-07-DICIQ-Dirandro-PNP concluyó que los químicos servían "para la elaboración de pasta básica y heroína, presumiéndose que el IQPF decomisado tenía como destino final el narcotráfico".
A pesar de las pruebas acumuladas, Castillo Espejo caminó con pies de plomo e incomprensiblemente trató de quitarle el caso al comandante Núñez. Además, intentó obligar al comando policial a que formara un nuevo grupo que rehiciera las averiguaciones que la Dirandro había culminado.
El hostigamiento contra el comandante Núñez y la policía en general llegó a tal grado que el 12 noviembre pasado, el secretario general del Ministerio del Interior, Milton Guerrero Rodríguez, se quejó con su homólogo de la Fiscalía de la Nación, Aldo León Patiño. En un duro oficio, Guerrero asegura que la actuación de Castillo Espejo configura "un supuesto delito de prevaricato y abuso de autoridad en agravio de la Policía Nacional".
Anteriormente, Castillo Espejo devolvió a los abogados de los Sánchez Paredes los libros de registro de la compañía Comarsa, en los que supuestamente se demostraba serias irregularidades en el uso y consumo de óxido de calcio (un insumo utilizado en la extracción de oro, pero también para la elaboración de pasta básica de cocaína). Estos libros habían sido incautados por el comandante Núñez. Evidentemente eran documentos clave que sustentaban la investigación y que debían mantenerse a buen resguardo.
Como se ve, Castillo Espejo se ha esforzado más en investigar a los investigadores (policías y periodistas) que a los propios Sánchez Paredes.
ACTITUD DESCONCERTANTE
Las incomprensibles diligencias de la fiscal Adelaida Bolívar
La decisión de la titular del Ministerio Público, Adelaida Bolívar, de nombrar a José Luis Castillo Espejo fiscal ad hoc para ver las acusaciones contra los Sánchez Paredes trajo consigo un ventarrón de polémicas. Meses atrás, según denunció la revista "Caretas", Bolívar se reunió con el ministro del Interior y el alto mando policial para quejarse por la labor del grupo de la Dirandro dirigido por Núñez Toledo.
"Según fuentes enteradas --relató 'Caretas'-- [Bolívar] lucía enfadada. Se quejó de que los policías filtraban información a la prensa y los acusó de haber desatado una campaña 'infundada' en contra de los dos fiscales encargados del caso [Castillo Espejo y María del Rosario Milián]. En un momento de la discusión, la fiscal de la Nación exigió la presencia del comandante Núñez Toledo y el ministro del Interior lo mandó llamar. 'Detalle usted sus denuncias, comandante', emplazó la fiscal. Núñez, un oficial con 30 años de servicio y una trayectoria impecable, se mantuvo firme: 'Tanto el fiscal de Cajamarca, José Castillo Espejo, como la fiscal de Trujillo, María Milián Solar, han mostrado un comportamiento 'inusual' en el caso y están obstruyendo las pesquisas policiales', lamentó. Bolívar, según testigos, no lo dejó continuar: lo acusó de haber actuado con 'incompetencia' y hasta cuestionó su trabajo. 'Los policías no son abogados y no pueden formular denuncias', zanjó. El comandante se defendió afirmando que él es abogado de carrera. Antes de marcharse, Bolívar indicó que la policía tiene la opción de 'apelar", si el fiscal de Cajamarca decide archivar el caso. 'Esto sonó a ironía'", concluyó la revista.
Especialmente, porque ambos funcionarios han tenido actuaciones dudosas. Milián Solar, a pesar de ser fiscal penal de la Segunda Fiscalía Corporativa de Trujillo, viajó a Cajamarca el 11 de julio del año pasado para ejecutar una resolución que ordenaba devolver a la empresa Comarsa los libros mencionados incautados por la policía, en los que se revelaba el manejo de los insumos químicos.
La policía se negó a entregarlos por varias razones. En primer lugar, porque la persona que se acreditó como representante de los Sánchez Paredes, Guillermo Ortiz, estaba comprendida en la investigación y porque las fechas de sus poderes no coincidían. Además, llamó la atención que la fiscal llegara en la misma camioneta manejada por Amanda Sánchez Paredes, como revelara "Caretas" y luego transmitiera "Panorama".
Posteriormente se habría demostrado que la firma de Orlando Sánchez Paredes, presentada en el documento que llevó Ortiz, no sería suya, por lo que la fiscal Milián Solar habría incurrido en falta al no verificar este hecho.
En la última edición de "Caretas", para más señas se revela que uno de los abogados de los Sánchez Paredes intentó sobornar con US$100.000 y un auto al comandante Núñez Toledo. Ese intento de soborno fue grabado por el personal de inteligencia de la Dirandro.