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MUNDO

La historia de Emmanuel, el niño que escapó de las FARC

El principal motivo de vivir para una rehén

Por Susan Abad. Corresponsal

BOGOTÁ. Tiene solo 3 años y medio, pero su vida ha estado tantas veces en peligro y ha sufrido los dolores de la guerra más que ningún combatiente adulto. La historia de Emmanuel es sencillamente increíble.

Fue concebido en una relación que para muchos es incomprensible. Clara Rojas, abogada, soltera, candidata a la vicepresidencia de Colombia, tenía 40 años por aquel entonces y hacía dos años había sido secuestrada por las FARC. A esta mujer, con tres posgrados y a quien el estudio de las leyes no le había permitido enamorarse, le llegó el amor en la selva a través de 'Rigo', un guerrillero raso que, según cuenta Clara, partió para otro frente sin enterarse de su embarazo.

Ingrid Betancourt, entrañable amiga y compañera de cautiverio de Clara, fue la primera en enterarse de su embarazo y le brindó todo su apoyo. No era para menos, Clara le había dado a la política colombo-francesa una gran prueba de lealtad el 23 de febrero del 2002, cuando el comando guerrillero que las interceptó en una carretera del Caquetá les dijo que solo querían a Ingrid. El conductor y el fotógrafo que las acompañaban contaron que Clara decidida les dijo: "Yo me voy con ella".

La noticia sobre el nacimiento del niño la revela en abril del 2006 el periodista Jorge Enrique Botero. En su libro novelado "Últimas noticias de la guerra", el comunicador contaba que, durante una visita al campamento del líder de las FARC Raúl Reyes, había escuchado a dos guerrilleros comentar que una secuestrada había tenido un hijo, y que interrogando a Reyes este le había confirmado que Clara había tenido un varón.

"Fue desconcertante y a la vez fui feliz al enterarme de que Clara había tenido un hijo. Creí que en medio de la tragedia del secuestro mi hija estaba disfrutando de criar a su niño y eso sería un paliativo en su situación", dijo a El Comercio un año después Clara González, la madre de la abogada, al enterarse de que la historia no era color de rosa como relataba Botero.

Una más creíble versión fue contada por el policía Frank Pinchao, en abril del 2007, cuando tras ocho años de estar secuestrado se escapó de las FARC.

El niño se llamaba Emmanuel y Clara lo había tenido "hace como tres años en una casa de tabla rodeada por dos cercas de alambre y forrada por dentro, hasta el techo, con alambre de púas, que era donde tenían a los políticos", contó Pinchao, que por ese tiempo era mantenido, junto con otros policías y militares, en otra casa similar, en la otra orilla de un río.

"Por unas rendijas en las tablas nos habíamos dado cuenta de que estaba embarazada", volvería a recordar hace unas semanas.

Hasta aquel 16 de abril del 2004, día en que nació Emmanuel, esperó Clara que la sacaran del campamento --"que me entregaran a la Cruz Roja para tener mi hijo en buenas condiciones", dice Clara--, pero el corazón de los jefes de las FARC no entiende del milagro de la vida y un enfermero empírico le practicó una cesárea en plena selva del Vaupés.

Las indignas condiciones del alumbramiento causaron que Emmanuel se fracturara el brazo izquierdo al nacer. Este detalle sería importante tres años y medio después para identificarlo plenamente.

"Era lo más pequeñito, lo más lindo. Lo que más me impactó fue su sonrisa y por supuesto su llanto", recuerda su madre.

Su llanto, su fragilidad y la inhumanidad de las FARC determinaron que Emmanuel no pudiera disfrutar del calor y cuidados de su madre. "Se lo llevaban y me lo traían por algunas horas", cuenta Clara sin dar mayores detalles.

Pinchao ya había relatado que hasta altas horas de la noche se escuchaban en la selva los gritos de Clara pidiendo que no le arrebataran a su hijo.

A los ocho meses Emmanuel "estaba muy enfermo y la guerrilla me dijo que se lo llevarían por 15 días para curarlo", recuerda Clara. Nunca más lo volvió a ver.

EL OTRO PERIPLO DEL PEQUEÑO
Emmanuel empezó así otro doloroso e increíble periplo, que sería conocido por el mundo el último día del 2007 y que ha sido recopilado por la fiscalía de Colombia.

José Crisanto Gómez, un albañil cuyo suegro es curandero, cuenta que a su casa ubicada en El Retorno, uno de los tantos poblados olvidados del Caquetá, llegaron, en enero del 2005, en "una voladora" como llaman a las lanchas rápidas, unos guerrilleros con un niño. "Aquí le traemos este niño para que le curen la picadura del pito y le arreglen el brazo", cuenta que le dijeron.

"Tenía el bracito fracturado y una llaga grande de leishmaniasis en la carita. También tenía picaduras en el pómulo derecho", recuerda Gómez, a quien los guerrilleros le dijeron que el niño se llamaba Juan David como su padre.

Gómez asegura que él y su mujer hicieron lo posible por mantener en buen estado al niño, pero que con cinco hijos propios e ínfimos ingresos poco pudo hacer. Cinco meses después uno de sus hijos y 'Peggy', como llamaban a Emmanuel por su similitud con un personaje de la televisión, enfermaron de paludismo y tuvieron que llevarlos al hospital de San José del Guaviare.

Afiebrado y temblando, el pequeño Emmanuel recorrió la hora que lo separaba del hospital que sería la rendija por la cual se les escabulliría a las FARC.

"El niño llegó con un alto grado de desnutrición, con paludismo, leishmaniasis y evidente maltrato físico", han recordado los médicos del hospital.

El nosocomio exigía el Registro de Nacimiento del niño, por lo que Gómez acudió al defensor de familia de San José del Guaviare, que meses más tarde aparecería degollado por razones aún no esclarecidas, y haciéndose pasar por el tío abuelo registró al menor con el nombre de Juan David Gómez Tapiero y le puso como fecha de nacimiento el 20 de julio del 2004.

El pésimo estado del niño llevó a la trabajadora social del hospital a poner el caso en manos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que tomó la custodia del menor y lo trasladó a Bogotá.

Emmanuel, con nombre cambiado, fue internado en un hogar del ICBF en la capital colombiana para su protección. El niño tenía un año y tres meses y los primeros reportes de la madre sustituta dicen que "presenta retardo en su desarrollo psicomotor. Aún no se para solo ni camina, se arrastra con la cola (nalgas), dada la fractura del húmero que presenta en su brazo izquierdo".

En octubre del 2005 Juan David es operado del brazo para corregirle la fractura que sufrió al nacer. Se le colocan placas y tornillos que le son retirados un año después.

La vida de Juan David se desarrolla en tranquilidad, se convierte en un niño "alegre, saludable y amorosísimo" y su mejoría permite que se le ponga en la lista de los niños que pueden ser adoptados.

El 31 de diciembre último la vida le volvió a cambiar. El anuncio del presidente Álvaro Uribe de que Juan David podría ser el hijo de Clara Rojas determina que se convierta en un personaje al que todos quieren conocer.

Se le hacen pruebas de ADN que son cotejadas con las de su probable abuela, Clara de Rojas, y su posible tío Iván. Estos primeros exámenes manifiestan un 86% de probabilidades de que sea Emmanuel.

Otras pruebas realizadas en un laboratorio español confirman que no hay duda sobre su identidad, coincidentemente el mismo día en que su madre logra la libertad.

Emmanuel significa regalo de Dios y eso fue para su atribulada madre, que a partir de su nacimiento tuvo en él una poderosa razón para seguir viviendo.

Clara salió de la selva con los recuerdos de su hijo. En la mochila trajo la primera muda de ropa que le hizo Ingrid, "con unas sábanas azulitas", y colgado en el cuello un escapulario plastificado que por un lado tenía a la Virgen Milagrosa y, por el otro, la foto de Emmanuel tratando de gatear con su bracito enyesado.

Hoy espera ansiosa volver a Colombia y reencontrarse con su pequeño. Está convencida de que al volver a escuchar llamarlo Emmanuel, él correrá a sus brazos.

MÁS DATOS
4"Las FARC no cumplen con entregar a los secuestrados porque no tienen a Emmanuel", dijo el presidente Uribe y desató la más indigna historia de la guerra en Colombia.
4La certeza de Uribe provenía de las declaraciones que dio a las autoridades el albañil José Crisanto Gómez, quien necesitaba huir de las FARC porque le exigían devolver un niño que le habían entregado en enero del 2005.

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