Por Fernando Vivas
El fin de semana zapeé entre "El reventón de los sábados" y "La súper movida". Diablos, me había equivocado de etiqueta en mi balance anual. No son dos típicos shows musicales especializados en cumbia y folclor, como los hubo una década atrás. Son el balbuceo, con llanto y mucho moco, de un nuevo género: el 'talk show cumbiambero', el sufre, peruano, y canta, el homenaje a lágrima chicha, el 'reality' de los caídos del arbolito.
Por eso, tanto Jeanet Barboza como Ernesto Pimentel conducen sus espacios en función de los homenajes y reencuentros llorosos más que de los números musicales chispeantes y de los concursos de talento con jurado, que también los hay. Esa consolidada rutina cómica sabatina del firme y del bamba, en la que el cantante confronta a su remedo para nuestra fácil risa, ha encontrado por fin, el mismo día y minutos antes, su contraparte melodramática, totalmente firme.
Esto no debiera extrañarnos, pues este género de la TV peruana en ciernes, para decirlo crudamente, no nace solo para halagar a los desatendidos aficionados de una cultura musical, sino también para explotar, en el legítimo sentido televisivo del término, el dramatismo de las violentas muertes de Néctar, de la Muñequita Sally y en el inigualable clímax de la tragedia real, de su madre, no se sabe si atropellada por accidente o por su propio abandono postraumático.
Por eso Jeanet arrancó su temporada el 2007 homenajeando a 'Papita' Hinostroza, otro fundador del grupo Néctar, y se ganó de paso la ojeriza de Deyvis, el sobregirado heredero de Johnny Orosco, el difunto líder de Néctar. No todo es solemne homenaje, también hay bronca.
Pero Pimentel, en trazas de Chola Chabuca, pone más convicción y cálculo que cualquiera. Mientras, Jeanet, el último sábado, homenajeaba sin lustre al cómico Chalo Reyes, Chabuca repetía el que puede ser el 'highlight' del nuevo género:
Más cursi y astuto que nunca, le anuncia a Lucila Campos, en silla de ruedas y rodeada de célebres criollos: "No has podido ir a la procesión, pero el Señor ha venido a verte". Hábitos morados ingresan cargando una réplica de las andas sagradas. Ernesto concluye: "¡Y la réplica te la puedes llevar a tu casa!". No es humor, es genialidad involuntaria. l