EMILIO CÓRDOVA
Por Patrick Espejo M.
Llegó a este Diario pasada la una de la tarde. Estuvo acompañado por su madre, Linda Daza. Era la primera entrevista formal que Emilio Córdova tenía con El Comercio desde que se suscitaron los archiconocidos hechos de marzo pasado, su escapada de Lima y su agitado paso por Brasil, sus romances públicos con una mujer que casi le duplicaba la edad mientras su familia sufría. "Pido disculpas por lo que pasó, por los excesos, porque en el proceso dije o hice cosas que dañaron a otras personas".
El flamante gran maestro internacional --cuyo grado recién será reconocido oficialmente en abril-- tiene ahora metas más grandes. Quiere superar a su maestro, el camanejo Julio Granda.
¿Qué balance sacas de todo lo que te tocó vivir en el 2007?
Supe equilibrar las cosas. Tuve un primer semestre terrible, pero supe encontrar la fuerza con mi mamá y salí adelante para tener buenas actuaciones en Cali, en el Callao y, finalmente, en México, donde gané la norma que me faltaba.
¿Y sobre lo que pasó a comienzos de año?
Me sentí encerrado en un tema muy fuerte y busqué echarle la culpa a alguien, sin ver que la culpa principal era mía.
Tu vida privada fue ventilada públicamente, la exprimieron y te hicieron trizas.
Digamos que ha sido una experiencia que debía pasar en algún momento, pero que salió lamentablemente a la luz pública. Felizmente pude revertir todo eso y conseguir el título de gran maestro.
En marzo se conoció un pasaje personal. Decidiste quedarte en Brasil, te enamoraste de una chica mayor, llevabas una vida nocturna agitada...
Fue una etapa en mi vida. Una etapa que ya quedó atrás. No quiero decir que lo que hice fue de lo mejor, pero sí he aprendido. No me puedo arrepentir de nada de lo que viví. Solo me queda pedir disculpas por lo que pasó.
Es de suponer que tu vida sufrió un giro de 180 grados.
Hubo momentos en los que fue muy difícil salir a la calle. Me encerré en casa. La gente me miraba y me reconocía cuando salía. Fue incómodo. Sé que en la vida vendrán muchas críticas, pero --como ya he dicho-- no soy un billete de 100 dólares que haga que todos los que estén a mi alrededor sonrían.
Pero fue consecuencia de los hechos que tú protagonizaste.
Sí, lo sé; soy consciente de eso. Yo lo busqué.
Pero no fue solo ese momento. Después se dijo que serías padre. ¿En qué quedó eso?
Sobre el tema de la paternidad fue una falsa alarma. Mi amiga sí estaba embarazada, pero no era yo el padre. Ya le di vuelta a esa página. Quiero que se vuelva a hablar de mí por mis éxitos, por los resultados que pueda obtener.
Pero meses más tarde hubo un incidente parecido en Colombia.
Tuve otro problema sentimental, pero ya aprendí, y ahora solo tengo un objetivo por delante: mejorar mi nivel. Dios me puso una serie de pruebas en el camino.
¿Qué crees que haga que ahora sí te crea la gente?
Sucede que ya he aprendido de mis errores.
Eso es lo que dices...
Es la verdad. He tenido la ayuda de mi madre, de un tío al que quiero mucho y de Luis Aguilar, quien desde Estados Unidos no me dio la espalda. Hoy, después que logré la tercera norma de gran maestro, sí ha llegado mucha gente a querer estar a mi lado.
Una de las cosas más sorprendentes ha sido la recuperación que tuviste del escándalo para conseguir el sueño que perseguías desde el 2006.
Insisto: supe aprender de mis errores. Me fue bien en Cali, hice un buen torneo en el Callao que lamentablemente no pudo ser oficial por lo del terremoto, y fue en México donde logré el título máximo. Pensar que alcancé todo sin apoyo de nadie.
Pero no pretendías tener el respaldo masivo después de todo lo que pasó...
Claro, era de esperar, ¿quién iba a confiar en mí en ese momento? Yo viajé a México el 2 de noviembre. Subsistí jugando algunos torneos y con algunos préstamos, hasta que llegó el Carlo Torres, el certamen en el que logré lo que buscaba.
El IPD te quitó el apoyo desde mayo porque no sabían a quién entregarle el dinero.
(La madre tomó la palabra). "Nosotros hemos suscrito un acuerdo, denominado tenencia de hecho, en el que yo soy la responsable de lo que pase con Emilio. Su papá estuvo de acuerdo y firmó. Sin embargo, en el IPD quieren que lleve la patria potestad". Emilio continuó: En el IPD dicen que me han bajado la categoría porque la federación no ha sustentado mis resultados. Yo solo quisiera que se concretara algo de todo lo que han dicho. El señor (Arturo) Woodman me ofreció una computadora personal, pero hasta ahora no hay nada. Quisiera creer que no es pura demagogia. Yo he conseguido el mayor logro que puede dar el ajedrez, y todavía espero que las autoridades nos den el mismo trato que le han dado a los de la Sub 17 que clasificaron al Mundial, a los tenistas que llegaron al Grupo Mundial o a los deportistas que obtuvieron medallas en los Juegos Panamericanos.
Cuando tuvimos la primera entrevista en el Diario dijiste que querías ser GM. Lo lograste. Ahora, ¿qué se viene para ti?
Quisiera meterme entre los 25 mejores ajedrecistas del mundo y superar en ELO a mi maestro, Julio Granda. Sé que él seguirá siendo el mejor ajedrecista del Perú y de Sudamérica, pero quisiera estar muy cerca de él. Algún día espero estar entre los mejores.
Tu ELO actual es de 2493...
Sí, pero se han olvidado de sumar lo del Callao y lo de México. Espero alcanzar los 2.530 y seguiré esforzándome para llegar a los 2.630.
¿Piensas quedarte en el Perú o buscarás emigrar para seguir mejorando?
Sería bueno viajar. La única forma de mejorar es compitiendo siempre.