GIRA POR EL GOLFO PÉRSICO
RIAD [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Prosiguiendo con su gira por el Medio Oriente, que concluye mañana, el presidente estadounidense, George W. Bush, se reunió ayer con el rey Abdalá de Arabia Saudí con el propósito de que el monarca secunde sus esfuerzos para aislar a Irán y forjar un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos.
Procedente de Dubái, Bush fue recibido por el rey al bajar del avión en su primera visita oficial a Arabia Saudí. Luego, ambos dirigentes se encaminaron hacia la Residencia de los Anfitriones, un suntuoso palacio donde se alojan los dignatarios extranjeros a su paso por la capital saudí. Se trata de la primera visita de Bush al reino, primera potencia petrolera mundial y principal aliado de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.
Durante su estancia de 48 horas, Bush se propone convencer al monarca de la necesidad de aislar a Irán y de respaldar sus esfuerzos para la obtención de un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos antes de finales de año. Para facilitar sus objetivos, Bush llegó con una buena noticia: su gobierno ya comunicó al Congreso su intención de vender armamento a Riad por valor de 120 millones de dólares, informó el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.
La notificación, que inicia un período de examen de 30 días durante el cual el Congreso puede oponerse a la transacción, trata sobre la venta de 900 misiles de alta tecnología guiados por satélite.
La transacción alarmó a los israelíes y a muchos parlamentarios estadounidenses, a quienes preocupa que las armas sean utilizadas contra el Estado Hebreo o que este vea mermada su ventaja tecnológica respecto a otros países del Medio Oriente que no lo reconocen como Estado.
El Gobierno Estadounidense se esforzó por calmar a unos y otros con el anuncio, el año pasado, de un pacto de asistencia militar a Israel por valor de 30.000 millones de dólares en 10 años, un aumento considerable de la ayuda otorgada hasta entonces.
E hizo valer que esta venta es necesaria para contrarrestar lo que Bush llama la "amenaza" iraní, gran prioridad de su gira por los países árabes del Golfo Pérsico.
NUEVO FRENTE
Bush querría que Arabia Saudí y los estados del Golfo Pérsico cooperen para aislar a la República Islámica, su enemigo acérrimo. Queda por ver si convenció al rey Abdalá ayer o si lo hará hoy, cuando este lo reciba en su finca privada de Yanadriyah, cerca de Riad.
La sunita Arabia Saudí, como los otros estados árabes --Kuwait, Bahréin, Emiratos Arabes Unidos-- que Bush acaba de visitar, constata con preocupación un aumento de la influencia del Irán chiita. Pero le preocupa aun más la posibilidad de una nueva guerra estadounidense en la región. Y aunque los países árabes parecen de acuerdo sobre el peligro que representa Irán, no quieren aislarlo para no parecer que toman partido por Israel.
Pese a la presencia saudí en la conferencia de paz de Annapolis (EE.UU.), el país se muestra prudente ante los esfuerzos de Bush por lograr un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos, el otro gran tema de la gira del mandatario por la región. Estados Unidos se cuida mucho de pedir abiertamente un reconocimiento de Israel, pero quiere que Arabia Saudí apoye con fondos financieros a los palestinos moderados.
SEPA MÁS
4 Varios cientos de activistas egipcios manifestaron ayer en El Cairo (Egipto) contra el presidente George W. Bush antes de su arribo a la ciudad turística de Sharm el Sheij, prevista para mañana.
4 Los manifestantes, que fueron rodeados en el centro de El Cairo por unidades de policías antimotines fuertemente armadas, eran en su mayoría periodistas y activistas en favor de la democracia.
4 "Criminal de guerra: fuera de nuestro país", rezaban algunas de las pancartas de los activistas. La oposición egipcia y movimientos independientes indicaron que organizarán dos protestas para hoy.