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CUANDO DOS GIGANTES SE ENCUENTRAN

China e India se dan la mano para impulsar la cooperación

Para el 2010 planean triplicar sus intercambios comerciales. Su objetivo en primera etapa es impulsar mecanismo de diálogo

Por Patricia Castro Obando. Corresponsal

BEIJING. China y la India, economías emergentes de mayor crecimiento y que juntas concentran el 40% de la población mundial, han emitido un comunicado que pone en evidencia el pacto entre gigantes. El acuerdo es el resultado de la visita oficial del primer ministro indio, Manmohan Singh, que desde el domingo se encuentra en la capital china con una delegación empresarial de alto nivel para potenciar la asociación de cooperación estratégica entre ambos países.

China y la India están intentando que sus tradicionales desconfianzas políticas no empañen los lazos económicos. Por lo pronto, en el comunicado conjunto señalan que han acordado, entre otras cosas, triplicar para el 2010 sus intercambios comerciales hasta 60 mil millones de dólares. Además, las delegaciones sellaron acuerdos de cooperación en construcción, inversiones, servicios financieros, tecnología, educación, medicina y turismo.

Las históricas disputas fronterizas también están contenidas en el documento, aunque sin mayores compromisos. "Los dos países están dispuestos a resolver las diferencias principales, incluida la cuestión fronteriza a través de las negociaciones pacíficas", dice el comunicado que, además, insta a los negociadores a lograr "cuanto antes" un marco para el acuerdo.

Los dos vecinos libraron una breve, pero sangrienta, guerra fronteriza en 1962 que no ha sido resuelta. China reclama como propio el estado de Arunachal Pradesh, de 90.000 kilómetros cuadrados, situado en el noreste de la India. Y este país asegura que China ocupa 38.000 kilómetros cuadrados de su territorio.

Recién a fines de los años 80, los vínculos bilaterales empezaron a descongelarse. Si bien las relaciones entre Beijing y Nueva Delhi han mejorado notablemente, los lazos sino-indios le agregan complejidad debido a que la disputa territorial sobre la zona fronteriza de 129.500 kilómetros cuadrados es tan solo el primero de varios desencuentros.

Beijing desconfía de las relaciones entre Nueva Delhi y Washington, que buscan firmar un acuerdo sobre cooperación civil de energía nuclear. Tampoco mira con buenos ojos la iniciativa conjunta de India, Japón, EE.UU. y Australia, que podrían intentar levantar el llamado Arco de la Democracia en la región.

Por su parte, Nueva Delhi desconfía de los estrechos vínculos económicos y militares forjados entre Beijing e Islamabad, su histórico rival. China ha expandido su cooperación militar y nuclear con Pakistán y pretende construir bases navales a lo largo del Océano Índico.

Beijing no le ha brindado el apoyo necesario a Nueva Delhi para que integre el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; a su vez, India ha expresado su preocupación por el crecimiento militar de China. Los expertos de ambos países dicen que si Beijing y Nueva Delhi logran superar sus problemas fronterizos, las relaciones entre el dragón y el elefante habrán dado por fin un primer gran paso.

Tienen mucho por compartir
Según el doctor He Fan, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales, Beijing y Nueva Delhi tienen como objetivo primordial en esta primera etapa impulsar un mecanismo de diálogo entre dos economías de fórmulas exitosas, aunque muy distintas. Para el académico chino, ambos países tienen mucho que aprender uno del otro debido a la complementariedad de sus economías.

Si bien el comercio bilateral se ha incrementado rápidamente, China ha sido el país más favorecido, mientras que la India todavía presenta un déficit que se ha duplicado en los dos últimos años. En el 2006, las exportaciones chinas a la India sumaron US$14.600 millones, frente a los US$10.300 millones que importó de ese país. Sin embargo, en los nueve primeros meses del 2007, el balance fue todavía más favorable a China: sus exportaciones ascendieron a US$17.100 millones y las importaciones a US$10.100 millones.

Según He, establecer mecanismos adecuados puede ahorrar futuras tensiones económicas que, a la larga, inciden en la política. Tanto el dragón como el elefante están aprendiendo a bailar una delicada danza de intereses comunes.

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