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PERÚ

Descubren al norte de Huancayo los restos de un mastodonte

Hallaron la osamenta de casualidad

Por Raúl Mayo

Esa mañana, una de las primeras de enero, el antropólogo Atilio Francisco Lobato Huamán tomaba fotografías a las aves migratorias de la laguna Pucush Uclu, ubicada en el distrito de San Juan de Iscos, a 20 kilómetros al noreste de la ciudad de Huancayo.

Se encontraba en plena faena cuando vio que los trabajadores de una cantera de explotación de arena cercana habían detenido sus labores. Lobato observó, a 500 metros de distancia, que los hombres recogían extraños objetos parecidos a piedras y que luego los arrojaban a un lado sin mucho esfuerzo.

"No puede ser que las piedras pesen tan poco", pensó, y esa sola idea lo condujo hasta allí para saciar su curiosidad. "Me di con la sorpresa de que era un animal gigante", contó . "Pedí permiso para excavar y hallé el maxilar superior de un animal enterrado en la arena. Había molares de hasta 20 centímetros de ancho", precisó.

Lobato continuó con la pesquisa y pronto encontró un fémur partido por la mitad. Por las dimensiones estimó que podría tratarse de un mastodonte, pero no estaba seguro. Los hombres que extraían arena para luego venderla como material de construcción habían quebrado varias de las osamentas.

"Los restos se encuentran en estado de degradación, es decir, se pulverizan fácilmente, por lo que les solicité que paralizaran los trabajos", indicó el también profesor de la Facultad de Antropología de la Universidad Nacional del Centro, quien agregó que las labores todavía prosiguen y que el Instituto Nacional de Cultura (INC) de Junín, a pesar de ser alertado de la situación el mismo día del descubrimiento (7 de enero), no ha hecho mucho por preservar aquellos vestigios naturales.

SOSPECHA CONFIRMADA
Intranquilo por el destino de los hasta entonces presuntos restos de un animal prehistórico, Lobato regresó al lugar los días subsiguientes. Allí tomó las medidas de los huesos hallados y las comparó con las consignadas en catálogos especializados.

Los resultados confirmaron sus sospechas. Se trataba, efectivamente, de un mastodonte. A decir del estudioso, el animal midió en la prehistoria aproximadamente siete metros de largo, tuvo enormes molares y grandes cavidades en el maxilar superior donde se ubicaban los colmillos. Estas evidencias confirmarían hoy que se trató de ese animal en particular.

Según el antropólogo, los restos óseos pertenecerían al período del Mioceno, es decir, de hace 20 millones de años. El mastodonte es una especie extinguida, que Lobato estima sería parte de la familia de los proboscidios, específicamente de los antecesores de los mamuts.

"Si los restos se conservan, serían de mucha utilidad para el turismo científico. Podríamos formar nuestro propio museo de animales prehistóricos, ya que en diversos lugares de nuestra región se están encontrando restos paleontológicos", indicó Lobato.

El director del INC de Junín, Sergio Castillo Falconi, realizó el domingo una primera inspección en el lugar del hallazgo y dispuso que se delimitaran las coordenadas del terreno para empezar los trabajos de recuperación de las osamentas. Los trabajos de extracción de arena, sin embargo, aún continúan.

EL DATO
El penúltimo hallazgo
Los restos óseos de un megaterio, antepasado del oso perezoso y de unos 9.000 años de antigüedad, fueron hallados en noviembre pasado en el distrito de Sapallanga, al sur de Huancayo.

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