DESGARRADORES TESTIMONIOS DESDE EL CAUTIVERIO
No es el dolor físico el que me detiene, ni las cadenas en mi cuello lo que me atormenta, sino la agonía mental, la maldad del malo y la indiferencia del bueno, como si no valiésemos, como si no existiésemos.
Los relatos son desgarradores. Las cartas y fotografías que enviaron los secuestrados de las FARC a sus familias, a través de la liberada Consuelo González, muestran las ínfimas condiciones en las que sobreviven en la selva colombiana: encadenados al cuello, con sus necesidades básicas restringidas y en pésimas condiciones de salud.
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