Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
LA MALA HORA DE HUGO CHÁVEZ

Mal chofer en Caracas

Por Eduardo Ulibarri. Firmas Press

Hugo Chávez ha reconocido un secreto ya imposible de guardar: ser un pésimo conductor de Venezuela.

Tras los exabruptos y el silencio posteriores al referendo que sepultó sus intentos de radicalización constitucional, al fin se decidió a ensayar lo más parecido a una reflexión política en consonancia con la situación venezolana.

Fue así como, en el último programa "Aló, presidente", reconoció, en un párrafo antológico cargado de imágenes mecánicas, que los cinco ejes en que descansaba la nueva etapa de su proyecto, enfrentan serios problemas.

"El primer motor (la reforma constitucional) se fundió; el segundo, la Ley Habilitante (que le transfería poderes para legislar) se puso en mínimo; el tercero (una reforma educativa de tinte ideológico) hay que repotenciarlo; el cuarto (un cambio en la división territorial) no pudo arrancar porque dependía de la reforma, y el quinto (un llamado poder popular paralelo al del Estado) ha venido funcionando, pero hay que revisarlo".

Todavía más, Chávez ratificó la sustitución del vicepresidente y de 12 de sus 27 ministros, pidió a sus partidarios concentrarse en las próximas elecciones para alcaldes y gobernadores, previstas para octubre, y dijo que dejará el poder en el 2013, cuando se cumpla su mandato presidencial.

Estamos ante un manifiesto repliegue que, si bien con prudencia, debe ser bienvenido. Porque, aunque se trate de un intento de maniobra táctico, y no replantee los fines de su Gobierno, refleja un fuerte desgaste general, una clara reducción de su capacidad de acción y, por ello, renovadas oportunidades para los demócratas.

La debilidad del Chávez de hoy es visible. A su derrota en el referendo se une el desafortunado desempeño en la liberación de rehenes de las FARC, que terminó con una especie de premio consuelo, luego de que la mentira y el ridículo habían sobrepasado todo límite.

Todo esto se ha dado en el marco de un deterioro en sus relaciones internacionales, agudizado por su pretensión de que las FARC sean reconocidas como un grupo insurgente; de fisuras entre sus partidarios; de mayor ímpetu opositor y de marcados problemas de producción e inflación. La apuesta en Venezuela ya no es "sí", sino cuándo se producirá una crisis económica.

Por supuesto que frenar o atemperar la marcha no es suficiente si persiste el objetivo autoritario. Pero las realidades políticas, económicas y sociales han cambiado sustancialmente, en su contra. Los sectores democráticos están ante su mejor oportunidad para presionar por una profunda corrección del rumbo.

Las próximas elecciones regionales serán una gran prueba. En la actualidad, apenas dos de los 22 gobernadores son opositores y otros dos disidentes del chavismo.

El referendo hizo evidentes varias realidades, que deben aprovechar: aún es posible jugar dentro del sistema electoral vigente; el sustrato democrático de los venezolanos es amplio y profundo; sí se pueden romper el desencanto o temor ciudadano con mensajes renovados y organización intensa, y no se debe cejar en ampliar y defender los espacios de libertad que aún existen en Venezuela.

A estas alturas, ni el éxito opositor está garantizado, ni el anuncio de Chávez puede darse como indicio definitivo de rectificación. Pero sí es evidente que el abanico de opciones democráticas se ha ampliado, y que hoy parecen existir reales posibilidades de salvar a Venezuela del desastre autoritario. Con tantos motores fundidos, Chávez ya no puede manejar como antes.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook