EL LANZAMIENTO EN DVD DE LOS FILMES QUE JOHN FORD REALIZÓ PARA LA FOX HA SIDO CONSIDERADO UN ACONTECIMIENTO ARTÍSTICO ES LA OPORTUNIDAD QUE LOS CINÉFILOS ESPERABAN DE ACERCARSE A UNA PARTE DE LA FILMOGRAFÍA DEL GRAN AUTOR ESTADOUNIDENSE
Por Alberto Servat
El lanzamiento que ha hecho la Fox de 24 de los filmes realizados por John Ford (1894-1973) en ese estudio ha despertado los más entusiasmados comentarios de los medios estadounidenses, que no han dudado en considerarlo como lo mejor del DVD del 2007. La colección incluye títulos ampliamente conocidos, como "Las uvas de la ira" (1940) y "¡Qué verde era mi valle!" (1941), y otros bastante menos difundidos, como las comedias protagonizadas por Will Rogers en los años 30, "Prisionero del odio" (1936) y "Tobacco Road" (1941), entre otros. Pero lo que resulta imprescindible para los estudiosos del cine es la selección de cintas mudas incluidas: "Just Pals" (1920), "Three Bad Men" (1926), "Four Sons" (1928) y "Hangman's House" (1928), que marca el debut de John Wayne.
Desde su debut como director, en 1917, hasta la consolidación del cine sonoro, Ford habría de dirigir cerca de sesenta filmes, muchos de ellos 'westerns'. Solamente tres de ellos han sobrevivido, señala J.A. Place. "The Iron Horse" (1924) es elmás conocido y celebrado.
LA GRAN EPOPEYA
"The Iron Horse" surgió como respuesta de la Fox a "La caravana de Oregon" ("The Covered Wagon", 1923), de James Cruze, una superproducción de la Paramount sobre la colonización del Oeste.
William Fox decidió filmar una saga más ambiciosa y eligió la construcción de las vías ferroviarias Union Pacific y Central Pacific, que unieron al Este con el Oeste, tras la guerra de secesión. La historia se centraría en el sueño e ideales, mezquindades y rivalidades, de los hombres que participaron en la obra. Le encomendó el proyecto a John Ford, un realizador, de 31 años, con experiencia en el 'western'.
El resultado habría de ser satisfactorio para todos, tanto que el filme se mantuvo en exhibición durante un año en el teatro Lyric de Nueva York y serviría para consolidar a Ford como realizador, aunque faltaban muchos años para que realizara sus obras maestras.
HISTORIA Y FICCIÓN
El relato de "The Iron Horse" es ambicioso. Abarca varios años y compromete a personajes históricos y ficticios. Los primeros son tomados con excesiva solemnidad, especialmente Abraham Lincoln (Charles Edward Bull), y los segundos ocupan sus lugares habituales entre los extremos del bien y el mal. También hay personajes que aportan la vena cómica y, cómo no, la prostituta del salón, el juez cantinero, entre otros personajes típicos. Los indios son vistos como una amenaza, pero la narración se cuida de señalar cuáles son amigables y cuáles no; las etnias raciales --italianos e irlandeses, principalmente, y chinos--también están presentes y hacia el final de la película los tenemos casi integrados, formando pues la gran nación que ha nacido.
La variedad de los eventos contenidos bien podría ser parte hoy de una miniserie de varios capítulos. Nunca consiguen formar un todo armónico, pero pese ello y a la falta inicial de ritmo y al tiempo que demora la verdadera historia del filme en ser planteada, no se desbordan en ningún momento.
Es a partir del rescate del joven jinete del Pony Express cuando la película adquiere ritmo de aventura, cuando encontramos finalmente un filme de John Ford. Desde esa situación de angustia y peligro entramos de lleno en el universo de su autor.
Aunque ya hemos sido testigos de los episodios cruciales de la infancia del heroico Davy Brandon (George O'Brien), solamente a partir de su aparición varios años después, a galope, perseguido por los indios y rescatado por el 'caballo de hierro' (que es el tren), entonces lo aceptamos como protagonista. Sus instintos de supervivencia, el tremendo compromiso natural que tiene con la justicia y el desprendimiento que lo lleva a renunciar a sus deseos personales e íntimos lo convierten en un héroe fordiano en todo el sentido de la palabra. A ello contribuye, en buena parte, la presencia de George O'Brien (1899-1985), quien luego de pasar por varios oficios dentro del sistema de producción, se convirtió en actor alcanzando el estrellato con esta cinta. Su fornida apariencia confería credibilidad a las hazañas físicas, pero era su lado más vulnerable el que se ganaba las simpatías de la platea.
La culminación de "The Iron Horse" contiene una mirada irónica a la historia oficial. En primer plano contemplamos un momento histórico cuando las vías de los trenes se unen en una ceremonia presidida por las autoridades, que posan para las fotos oficiales. Pero como espectadores de la epopeya sabemos muy bien que los protagonistas indiscutibles del drama histórico han sido los héroes anónimos. John Ford habría de insistir en ello a lo largo de toda su filmografía.
Filmada casi en su totalidad en escenarios naturales, la mayor parte en Nevada, "The Iron Horse" marca también el comienzo de la leyenda de John Ford. Los testimonios de entonces dejaron evidencias sobre las costumbres del director y su equipo, quienes tenían su propio contrabandista de licor y, por si fuera poco, un burdel en el campamento.
Hacia 1962 William K. Everson y George N. Fenin consideraban "The Iron Horse" el único 'western' épico de Ford en todo el sentido de la palabra, en su libro conjunto "The Western". Faltaban dos años para la producción de "El ocaso de los cheyennes" (1964), cuya dimensión podría haberlos hecho reconsiderar tal afirmación
"El caballo de hierro" ha sido lanzado en DVD en dos discos, uno con la edición internacional y otro con la exhibida originalmente en Estados Unidos, bastante más completa. La mejor manera de comprarla es por Internet.