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Crónica LOS OLVIDADOS

El drama de los secuestrados venezolanos que Chávez ignora

Aunque Venezuela lo niega, las estadísticas dan cuenta de que las FARC y el ELN son los principales responsables de los plagios, sobre todo en la frontera con Colombia

Por Susan Abad. Corresponsal

BOGOTÁ. Como si se tratara de una representación de las famosas máscaras de la tragedia y la comedia, mientras en Caracas Hugo Chávez sonreía satisfecho porque las FARC le habían cumplido la promesa de liberar, tras más de seis años de secuestro, a las colombianas Clara Rojas y Consuelo González, el rictus de tristeza se vivía en el Táchira, donde diez hombres armados secuestraban al joven Juvenal Mora Mora.

"El presidente (Chávez) vive viajando fuera de Venezuela y debe ser por eso que no se da cuenta de lo que sucede en nuestro país", dice irónicamente Alejandro García, concejal de San Antonio del Táchira. Añadió que "el delito del secuestro es la única industria que ha crecido en Venezuela en los últimos años".

Y es que según cifras de la Federación de Ganaderos (Fedenaga), de 95 secuestros que se denunciaron en el año 2005 se pasó a 190 en el 2006, elevándose a 382 en el 2007.

"Esto, sin contar con los secuestros que no son denunciados por los familiares que deciden negociar directamente con los delincuentes", señala Pedro Piñate, director del Centro de Estudios Ganaderos y asesor de Fedenaga.

"Al menos 246 ganaderos fueron secuestrados durante el año que pasó y 12 murieron en cautiverio", asegura. "Los cuerpos de seguridad del Estado lograron rescatar a más de 40. Los demás pagaron para ser liberados".

Las estadísticas oficiales revelan que aunque en 20 de los 24 estados venezolanos ocurren secuestros, los más afectados por este delito son los fronterizos con Colombia. El estado Zulia registra el mayor número de secuestros en el 2007 con 75 casos, seguido de Barinas con 31, y por Táchira con 28 secuestros.

La siniestra mano de las FARC, que mantiene en Colombia a más de 700 personas cautivas, en condiciones infrahumanas, se ha extendido hasta el vecino país. Los otros grupos secuestradores son el colombiano Ejército de Liberación Nacional (ELN), la delincuencia común y la Fuerza Bolivariana de Liberación, un grupo paramilitar defensor de la ideología de Chávez.

"Las FARC tienen montado un negocio transnacional y también secuestran ecuatorianos y venezolanos, algunos (de ellos) los traen a Colombia", sostuvo hace unos días el comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, general Freddy Padilla. Aseguró además, que el ELN mantiene en su poder a unas 40 personas de Venezuela.

Un reporte de los servicios de Inteligencia de Colombia conocido la semana pasada, señaló que los últimos venezolanos secuestrados por las FARC fueron una pareja de empresarios del estado Táchira, el pasado 22 de noviembre. Revela asimismo que "las FARC asesinaron ganaderos venezolanos que no pudieron secuestrar".

Porfirio Dávila, presidente de la Fundación por una Venezuela Libre de Secuestros, y cuyo padre, el ganadero llamado también Porfirio Dávila, fue secuestrado en junio del 2003, confirma que a su progenitor lo tiene el ELN. "Días después de secuestrarlo nos llamaron y nos pidieron 300 mil dólares. Era una cifra imposible para nosotros, así que negociamos una cantidad menor, pero algo pasó porque nunca volvieron a comunicarse".

García recuerda que "un muchacho de apellido Rosales (refiriéndose a Carlos Eduardo Rosales, secuestrado en julio del 2002) ya está por los 5 años de estar secuestrado por las FARC y la familia ya desembolsó cerca de 500 millones de bolívares (aproximadamente 238 mil dólares) y no se lo han devuelto. Igual rememora el caso del comerciante Fernando Filipo. "La familia pagó un millón de dólares a finales del 2005. Duró ocho meses secuestrado".

El Gobierno reconoce que en el 2007 la ola de secuestros se incrementó en 46,8% y culpa de su autoría a la delincuencia común y a supuestos grupos de paramilitares colombianos.

Henry Rangel, jefe de la policía política (Disip) y presidente de la Comisión Nacional Antisecuestro, dijo, hace algunas semanas, que las proyecciones del delito de secuestro y extorsión mostraban un incremento desproporcionado y que la acción de la entidad ha tratado de frenar esa curva ascendente.

Con la presentación de resultados detalló que de las 382 personas plagiadas en el 2007, unas 216 fueron liberadas por la presión policial ejercida sobre los delincuentes, otras 71 fueron rescatadas por la acción efectiva de los grupos antiextorsión y secuestro, 45 por el pago (de rescate) de sus familiares, mientras que 26 personas se fugaron de sus captores.

Sin embargo, lo que más preocupa y despierta protestas entre los afectados, es que Chávez no solo no está tomando medidas ante la crítica situación, sino que niega la participación de las FARC y el ELN en estos delitos.

"Ni las FARC ni el ELN tienen venezolanos secuestrados, y si los hay, díganos quiénes para empezar a trabajar por su liberación", expresó Chávez el domingo pasado durante su programa de radio y televisión "Aló, presidente".

El desconcierto fue mayor cuando Chávez aseguró que de existir algún venezolano en esas condiciones, "hace rato largo que ya los hubiésemos rescatado".

El reciente pedido de Hugo Chávez de que se retire de las listas de terroristas a las FARC, la rapidez con que su comunicación con esa organización logró la liberación de Clara Rojas y Consuelo González y la falta de decisión para ponerle freno a los secuestros que estos grupos cometen en territorio venezolano han vuelto a revivir las siempre sospechadas vinculaciones entre Chávez y los subversivos colombianos.

"Hay un alto grado de simpatía y de conexión ideológica entre el presidente Chávez y las FARC. Puedo afirmar que el Gobierno Venezolano ha mantenido contactos con ese grupo terrorista desde el mismo momento en que Hugo Chávez fue electo presidente de la República", dijo a El Comercio Héctor Faúndez, director del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela.

Recordó que al menos en un par de ocasiones, miembros de las FARC han sido detenidos en Caracas, como el caso de Rodrigo Ballestas, responsable de un secuestro aéreo en Colombia, y el del llamado 'canciller' de las FARC, Rodrigo Granda, quien no solamente tenía cédula de nacionalidad venezolana sino que había participado en las elecciones del 2004

Varios medios de comunicación han denunciado que las FARC tienen un pacto de no agresión con los militares venezolanos. Señalan que el Gobierno Venezolano deja a los subversivos operar libremente porque comparten el mismo pensamiento bolivariano y porque varios funcionarios reciben sobornos.

Señalan que algunas autoridades venezolanas brindan a las FARC cooperación y protección para sus operaciones de narcotráfico, así como para la salida de droga por sus costas.

El pedido es unánime. Diversos sectores de la población han unido sus voces para pedir que, así como Chávez tiene montado un aparatoso, costoso y mediático proyecto de liberación de los plagiados en Colombia, "que hable con los subversivos para que suelten a nuestros secuestrados y dejen en paz a los venezolanos", dice airado Dávila.

Injerencia en vez de cooperación
El pedido de Hugo Chávez de que se retire a las FARC, y al ELN de las listas de terroristas de América y Europa, desencadenó esta semana lo que podría ser el momento más difícil de las relaciones entre los gobiernos de Colombia y Venezuela.

Recordemos que, en su acostumbrado lenguaje altisonante, Chávez pidió para los grupos que cometen ataques con armamento no convencional contra la población civil, secuestran niños y adultos y los mantienen en situación infrahumana el estatus de beligerancia y reconocimiento político a fin de facilitar un eventual acuerdo humanitario que permita canjear 44 secuestrados por 500 subversivos presos y firmar la paz en Colombia.

El Gobierno de Colombia solicitó a Chávez, en un comunicado escueto, que cesara las agresiones contra su país y añadió que "confunde la cooperación con la injerencia, como confundió la mediación con la parcialización", refiriéndose a su reciente participación en la liberación de dos secuestradas.

Chávez contestó envalentonado desde Managua: "El Gobierno que tiene Colombia lamentablemente no quiere la paz". "Que sigan mandando las notas que quieran, pero nosotros seguiremos insistiendo: en Colombia hay que buscar la paz, ya basta de guerra ", dijo, tras acusar a su homólogo Uribe de estar "alineado con la política del imperio".

Mientras tanto se supo que el embajador de Venezuela en Bogotá, Pabel Rondón, llamado a consultas a Caracas desde noviembre del año pasado, no volverá por ahora a Colombia.

Los más afectados por el resquebrajamiento de las relaciones entre ambos países son los comerciantes colombianos y venezolanos, cuyas negociaciones ascendieron en el 2007 a más de 4.500 millones de dólares.

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