Desde la noche del sábado, la primera en poner paños fríos sobre el estado de salud del escritor Mario Vargas Llosa fue su esposa Patricia Llosa, quien aseguró que este se encontraba fuera de peligro y solo había acudido a una clínica para realizarse un chequeo de rutina.
Como se sabe, la noticia de que ingresó de emergencia a una clínica local por un problema coronario preocupó incluso al presidente de la República, Alan García, quien le expresó su solidaridad e incluso pidió al presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, indagar por su salud. Sin embargo, familiares del laureado escritor confirmaron a este Diario que él permaneció ayer domingo descansando en su casa de Barranco, e incluso se supo que en la tarde salió a pasear con su esposa.
En tanto, personal de la clínica San Pablo, ubicada en Surco, confirmó que Vargas Llosa ingresó la noche del viernes "por el área de emergencia debido a un malestar coronario". Sin embargo, se trató de una dolencia menor que no revistió mayor tratamiento que un chequeo físico, toma del pulso y recomendaciones de descanso, por lo que regresó a su domicilio de inmediato.
"Él está muy bien aquí en casa, tranquilo, caminando y haciendo sus cosas como siempre. No le han recetado pastillas ni nada por el estilo", indicó a través del teléfono uno de los familiares del escritor que prefirió no identificarse.