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OPERACIÓN CÓNDOR EN BUSCA DE LA VERDAD

"Ordené que los detengan y expulsen"

Entrevista. PEDRO RICHTER PRADA. El ex primer ministro del presidente Francisco Morales Bermúdez relata que montoneros argentinos quisieron convertir al Perú en sede sudamericana de un Estado revolucionario

Por Ítalo Sifuentes Alemán

El general (r) Pedro Richter Prada no se animó a recibirnos para una entrevista en persona, pero desde su casa respondió a través del hilo telefónico las preguntas que en este caso eran de rigor hacerle.

General, ¿qué tiene que decir sobre la investigación que la justicia italiana realiza sobre usted y su participación en la expulsión a Bolivia de los montoneros María Inés Raverta, Julio César Ramírez y Noemí Gianotti cuando era comandante general del Ejército en el gobierno de Francisco Morales Bermúdez?
No conozco el texto de la acusación en mi contra, no puedo decir nada más.

Pero según archivos desclasificados por el Gobierno de EE.UU. --que a principios de los 80 habían sido enviados en calidad de confidencial por la embajada de ese país en Argentina-- el ejército peruano no solo participó en la expulsión de estas personas. En ese informe se detalla que "los montoneros argentinos serán retenidos en el Perú y luego expulsados a Bolivia para que sean expulsados a Argentina, país donde serán interrogados y desaparecidos definitivamente". Esta información ha servido para que el fiscal italiano Giancarlo Capaldo realice la denuncia en su contra. Incluso, el entonces embajador de EE.UU. en el Perú, Harry Shlaudeman, también reportó dichas detenciones.
Sí, sí, me acuerdo de Shlaudeman, pero sobre eso hay verdades y mentiras. La presencia de montoneros sí es absolutamente cierta. Los tres que fueron capturados son los que encontró el destacamento de la policía, seguridad del Estado y el Ejército. Ese destacamento capturó a las dos mujeres y al varón que se menciona. Sin embargo no se menciona a Carlos Perdía, que era el jefe de los montoneros. Él estaba en el Perú, pero después fugó a México. Tampoco se menciona a Aldo Morán, que era el jefe guerrillero operativo, que también desapareció. De tal manera que no solo eran las dos señoras y el varón. Había todo un grupo de montoneros listos para actuar en Sudamérica con base en el Perú. Estos cinco montoneros ingresaron con nombres y pasaportes falsificados, y en ningún momento podían calificarse de refugiados, y además en ningún momento pidieron refugio ni asilo, simplemente se mantuvieron acá en forma clandestina, actuando en la forma como lo estaban haciendo. En ese momento estábamos a punto de devolver el poder al gobierno legítimamente elegido del arquitecto Fernando Belaunde. Esos dos señores, Perdía y Morán, han sido identificados. Fíjese que después de tantos años han declarado su militancia y presencia acá en el Perú y la forma como salieron. Eso está publicado en el diario mexicano "Excelsior" en agosto de 1980. Estamos detrás de saber quiénes los ayudaron a salir del país para denunciar esto.

¿Quiénes los ayudaron a salir?
Todavía no tengo el dato exacto, no puedo precisarlo y por tanto mencionarlo hasta que no esté completamente seguro.

¿Y en esa época cómo quedó el tema? ¿Se investigó?
El presidente Belaunde convocó al Ejecutivo para recibir la información que se le dio, y de ahí pasó al Senado de la República, donde hicieron la presentación el ministro de Guerra y el ministro del Interior. El asunto terminó en que no había nada que judicializar. También un grupo de gente de izquierda abrió un proceso, pero quedó en nada, quedó archivado porque no encontraron ninguna prueba. Después vino el juez español Baltasar Garzón, que tampoco encontró pruebas.

¿Garzón habló con usted?
No, no, ni pidió hablar ni... Vino para hacer una de sus exposiciones en la universidad, y creo que de ahí no pasó, y cuando le preguntaron sobre el tema dijo que no había mayor fuerza para judicializar este caso.

¿Garzón estaba interesado en este tema?
Desde el comienzo estaba interesado. Él había tomado el caso en España en vista de que la señora Noemí Gianotti de Molfino apareció muerta allá. Todas estas cosas las hemos conocido nosotros por los periódicos y no de otra forma.

¿En el caso de Federico Frías Alberca?
Tampoco. Hablan de él, pero no tenemos la menor idea.

¿Usted nunca supo de él?
Nada, nada de nada.

¿A qué vinieron los montoneros?
A lo que está comentando la prensa. Vinieron a formar una base de operaciones acá para promover un Estado revolucionario en Sudamérica en contra de lo que en esos momentos estaba ocurriendo en los países de lo que hoy es el Mercosur.

El general Morales Bermúdez se está poniendo a derecho, ¿usted también lo hará?
Ya lo he dicho: he sido yo el que tomó la iniciativa de decir que sí me voy a poner a derecho, pero acá frente a mis autoridades judiciales.

¿Ya tiene abogado?
Todavía no.

¿Conoció a Raúl Castro, embajador de EE.UU. en Argentina, que también envió informes sobre la situación de los montoneros?
No, no. Usted sabe que esas cosas caen en el ámbito de las informaciones y no de la inteligencia. Como información puede tener validez o no, pero como inteligencia tendría que ser el producto del estudio del análisis y comparaciones para sacar una conclusión. Lo que ellos consignan es lo que escucharon o leído en su momento.

¿Cuál fue su participación en este caso?
Como jefe del Ejército y como primer ministro estaba obligado a cumplir con mi deber ante la presencia de elementos subversivos en el país. Debía procederse a la detención y al extrañamiento (expulsión), y eso hice. Y en eso soy terminante: fui yo quien dio la orden.

¿La orden para qué?
De que los detengan y los extrañen (expulsen) del territorio.

¿En acuerdo con algún militar de otro país sudamericano?
No, señor, en absoluto. Fue una actitud soberana del país.

¿Entonces niega toda vinculación con la operación Cóndor?
Absolutamente. No la niego yo solamente, la niego como miembro que era del Estado peruano en ese momento.

¿Cuál fue la participación del desaparecido general Rafael Hoyos Rubio, jefe del Estado Mayor del ejército?
Era jefe de mi Estado Mayor, y tuvo la participación que le corresponde a un jefe del Estado Mayor del ejército.

¿De qué manera intervino él?
En hacer cumplir las órdenes.

¿Él se encargó directamente de deportar a los argentinos a Bolivia?
No, no, ese es otro procedimiento que no se lo puedo relatar en este momento.

LA FICHA
Nombre: Pedro Richter Prada.
Cargo: General (r) de división. En 1975 fue ministro del Interior y en 1979 comandante general del Ejército, ministro de Guerra y primer ministro. En 1980 pasó al retiro.
Estudios: Se perfeccionó en Blindados en Fort Knox (EE.UU.), de comando y Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra.
Condecoraciones: Cruz Peruana al Mérito Militar y Orden del Cóndor de los Andes (entregado por Bolivia).

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