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MUCHO OJO

Sexo oral

Por Fernando Vivas

De eso sí se habla y de muchas otras fricciones entre humanos, sin tapujos ni rodeos ni dobles sentidos, en el programa de Alessandra Rampolla.

En realidad, todo en "Alessandra solo sexo" (Frecuencia Latina, de lunes a viernes a las 11.30 p.m.) es sexo oral, porque se describe y se explica con el lenguaje.

Alessandra no es gráfica ni grácil. En verdad, está muy gordita como para evolucionar por el set repartiendo condones al público o remedando poses eróticas.

Pero si la opción de la Rampolla es la oralidad, sentada en un set simplón, no es por cuestión de peso físico sino de autoridad moral. Su manera dulce y desprejuiciada de abordar y de pronunciar cada ítem sexual, desde la masturbación hasta el sadomasoquismo pasando por el uso de retardantes, lubricantes o estimulantes, es la clave de su fama.

Sin dársela de docta a pesar de haberse formado como sexóloga, pero con las palabras precisas, ni muy técnicas ni muy coloquiales, y con esa dulzura opuesta a la púdica mordida de labios o a la mirada maliciosa que otros exhiben en el mismo trance, o sea, con total naturalidad, Alessandra responde dilemas, aplaca angustias, libera de culpas. Una sola y franca sonrisa de Alessandra es la mejor respuesta a aquellos mojigatos que creen que pronunciar la palabra pene, coito o fellatio nos resbala irremediablemente a la vulgaridad.

Sin embargo, versar con claridad y autoridad sobre los temas más calientes no es suficiente para animar una hora. Por eso el programa dura apenas 30 minutos. A medida que el abordaje del sexo vence las resistencias sociales, deja de ser provocador y puede llegar a volverse rutinario como un consultorio médico.

Hay otras alternativas, combinadas con artilugios de 'talk show' y participantes en vivo, para llenar una hora con el mismo tema. El célebre "Hablemos de sexo" español despercudió a muchos en 1990.

Pues ahora lo está haciendo, con medios más simples y economía de lenguaje televisivo, esta dulce boricua. Además, su programación local reivindica a la TV peruana de la salvajada que perpetró ATV en 1998, cuando le dio un espacio a Ricardo Badani, polígamo atrabiliario, para insistir en que el rol sexual de la mujer está en función del placer masculino y no al revés.

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