PARÍS [AFP]. El anuncio de la creación del genoma de una nueva bacteria por manipulación genética suscita tantas esperanzas como temores por falta de un marco legal y jurídico que ponga límites.
La proeza del equipo del genetista Craig Venter abriría el camino a un campo de aplicaciones muy vasto que abarca desde la fabricación de nuevos carburantes hasta la elaboración de medicamentos.
Lo cierto es que existe un gran desfase entre las hazañas en laboratorio y el debate en la calle sobre la conveniencia de crear vida.
"Si usted preguntara a alguien sobre la biología sintética, resultaría difícil encontrar incluso a una persona entre mil que hubiera oído hablar de ello", declaró Nigel Cameron, presidente del Instituto de Biotecnología y del Futuro del Hombre en el Instituto Tecnológico de Illinois.
Pese a que la creación de vida artificial parece próxima, ningún gobierno u organismo internacional se ha preocupado en regular este campo.
"La biología sintética avanza a grandes pasos en ausencia de todo debate público o de control por parte de un organismo regulador", lamenta Hope Shand, de la ONG de bioética canadiense ETC.