MELBOURNE [DPA]. Ganar un Grand Slam: esa era la meta que el serbio Novak Djokovic se había puesto para este año, y está más cerca que nunca de lograrla. Pero otro sueño ardía en las entrañas del número tres del mundo, el de invitar a Diego Maradona a un torneo para hablar largo y tendido sobre el tenis, el fútbol y la vida.
Fanático del fútbol --"soy hincha del Real Madrid, Estrella Roja de Belgrado, Manchester United y Milan"--, Djokovic recibió de manos de Miguel Simón, un periodista argentino de la cadena ESPN, una camiseta autografiada por el ex '10' de la selección argentina. Aquello fue en Roland Garros del 2007, y se convirtió en uno de los momentos más importantes de la vida de Djokovic.
Desde entonces quiere agradecer el obsequio a su autor, y hasta es posible que antes de la final del domingo converse por teléfono con el campeón mundial de México 86.
Pero lo que Djokovic realmente quiere es estar cara a cara con Maradona, sentarse frente a frente, hablar sin prisa y sin pausa. Y para eso el ex futbolista tiene una invitación abierta a cualquier lugar del mundo.
No sería aventurado pensar en un sí de Maradona, que en los últimos años se convirtió en un consistente aficionado al tenis, a tal punto que enloqueció a los suecos durante una serie de Copa Davis dos años atrás en Buenos Aires.
"Fue el infierno, el peor fin de semana de tenis de mi vida", recuerda el sueco Jonas Bjorkman cuando surge el tema.
Pero mientras espera el momento de conocer a Maradona, Djokovic debe preparar una final para la que es claro favorito. Es cierto que Tsonga viene de sorpresa en sorpresa, y que aniquiló el tenis de Rafael Nadal en una exhibición propia de un jugador de otro mundo.
Pero así como Djokovic pagó su inexperiencia en la final del US Open 2006 ante Federer, cinco meses después el inexperto es otro, y el 'veterano', a sus 20 años, es él, por más que Tsonga tenga 22.
El serbio y el francés jamás se enfrentaron, y gane quien sea, el tenis se emocionará. Porque un título de Djokovic revolvería la lucha por la cima. Porque un título de Tsonga redondearía una historia de película. Porque Maradona está por convertirse en amigo del hombre que hace temblar a Roger Federer.
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