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Informe AMISTADES DESECHABLES

Mascotas para usar y tirar

La moda por tener mascotas en el Japón le ha puesto fecha de caducidad a la vida de muchos animales

Por Mario Castro Ganoza. Corresponsal

TOKIO. Las compran por precios estratosféricos para bañarlas con los productos más finos, alimentarlas con comida balanceada y vestirlas con ropa de marca y costosos accesorios. Y cuando pasan de moda o se aburren de ellas, las matan.

Esta es resumida y cruda, la 'biografía' de muchas mascotas en Japón. Especialmente de finos cachorros que desde hace poco más de una década son 'usados' por muchas familias y niñas bien de la sociedad nipona como si fuesen un par de zapatos. Es decir, como accesorios de una moda que cambia cada tres o cuatro años, el tiempo suficiente para que alguna estrella de cine, la música, la moda o la televisión aparezca luciendo su nueva mascota. Esa será la señal, el réquiem que marcará la muerte para decenas, cientos o quizá miles de animales en todo el país.

Comprar un perro con pedigrí en Japón, con certificado de raza y en ocasiones hasta con árbol genealógico incluido, cuesta entre 150 mil y más de medio millón de yenes (US$1.350 y US$4.540). Matarlo es mucho más barato: 3.000 yenes (US$27). El 'servicio' se puede realizar en cualquier ciudad del país y es discreto, eficaz y oficial, porque lo realiza una entidad autorizada por el Estado.

Sin embargo, no todos los japoneses que tienen mascotas las mandan matar cuando se aburren de ellas o pasan de moda. Para muchos, estos animales forman parte de la familia. Son como los hijos que no procrean, los nietos que se tardan en llegar, o la única compañía que les queda durante la vejez.

SÍMBOLO DE ESTATUS
"La moda de criar mascotas, especialmente perros, comenzó con la 'burbuja económica' (tuvo su primera gran oleada en 1992), porque antes no era así. La gente no tenía dinero para comprar animales de raza, algo que luego se convirtió en un símbolo de estatus social", explica Yukiko (60), voluntaria en entidades de protección a los animales.

"Con el tiempo la moda se convirtió en un negocio y, en la actualidad, tener una mascota es una moda que las tiendas y toda la industria sostiene con estrategias de mercado", acota Yukiko, miembro de la asociación Alive.

"Alive (www.alive-net.net) se caracteriza porque además de recoger animalitos que son abandonados y buscarles nuevos dueños, protesta contra el Gobierno y contra las leyes que no protegen a los animales. Tratamos el tema desde una perspectiva más amplia y consideramos que el maltrato y la matanza de mascotas es un problema actual de la sociedad japonesa", explica.

AMIGOS DE CÓMIC Y TV
Fusako Nogami, responsable de Alive, indica que la moda de las mascotas comenzó a partir de un cómic que popularizó la raza de perros husky. "En aquella época (1992) se podía ver perros de esta raza por todos lados. Desde un inicio se observaron los problemas de adaptación al clima japonés y a las grandes ciudades que tendría este animal, porque no se trata de una raza decorativa sino acostumbrada al trabajo. Por otro lado, el gran tamaño de estos perros generó problemas a sus dueños, por los espacios reducidos de las casas en Japón y porque en ese entonces no era normal que se aceptaran animales dentro de las viviendas alquiladas", anota.

Con todos estos puntos en contra, no pasó mucho tiempo para que por todos lados aparecieran perros husky abandonados. Así, el perro que inició la moda de las "mascotas fashion" fue también el primero que generó el primer gran escándalo, porque el tema del abandono y de las matanzas ilegales de estos animales llegó pronto a las páginas de diarios y revistas.

"Posteriormente se puso de moda la raza golden retriever que se utiliza para guiar a los ciegos, gracias a una miniserie de televisión. Con la aparición del chihuahua, pasaron de moda y de paso se inició la moda de los perros pequeños", acota Nogami.

Si nuestra fuente hace un recuento cronológico del fenómeno, ello no significa que solo las razas mencionadas por Nogami fuesen las que acapararon el gusto de los japoneses, ya que en realidad se comenzaron a vender perros de todo tipo, color y raza y preferentemente pequeños, no solo porque son más "kawaii" (bonitos, adorables), sino porque no generaban problemas de espacio. En la actualidad, la raza que está de moda es el perro salchicha.

CONTRA LA NATURALEZA
La gran demanda de ejemplares también generó que los criadores fuesen en contra de la propia naturaleza, haciendo algo que, la ciencia y la experiencia indican, no tendrá buenos resultados: cruzar a miembros de una misma familia.

Esta aberración generó dos consecuencias fundamentales, según refiere Nogami: "Como no hay forma de medir la demanda, por lo general nacen más perros de los que se necesitan. Los que no se venden son los más expuestos a ser eliminados cuando pasan de moda".

"La segunda consecuencia es que al cruzar miembros de una misma familia, por cuestiones genéticas muchos perros nacen enfermos, con problemas en un órgano interno que no son detectados a simple vista. Cuando el dueño percibe que ha comprado un perro enfermo, por lo general quiere deshacerse del animal".

Una millonaria industria para los engreídos
El gasto promedio mensual que realiza el dueño de una mascota bordea los 50.000 yenes (US$450), en una industria que atiende a 12,5 millones de perros y 5,5 millones de gatos, y que anualmente mueve aproximadamente US$13.600 millones.

Esta industria consta de locales dedicados únicamente a las mascotas, como clínicas veterinarias, escuelas de entrenamiento, estudios fotográficos, revistas mensuales, tiendas de ropa de diseñador, restaurantes y hoteles, como el Pet Inn Royal, donde por 20.000 yenes (US$180) la noche, la mascota puede disfrutar de una suite con todos los lujos.

También existen locales que les preparan pizzas orgánicas, así como agencias matrimoniales que ofician la ceremonia nupcial y visten a los 'novios'.

También hay salones de masajes (con jacuzzi, sauna y baños de vapor) y salones de belleza donde la mascota es atendida junto a su amo para bañarla, teñirle el pelaje o colocarle extensiones, como en Galleria Artesa, un salón de belleza que tiene una lista de 600 clientes.

MÁS DATOS
4Matar una mascota cuesta unos US$27, que son los que cobra el Centro de Consulta para la Defensa de los Animales.
4Se debe separar cita vía telefónica y luego llenar unos formularios con los datos del dueño, del animal y la razón por la que se desea eliminarlo.
4El trámite demora entre 30 y 60 minutos. Se realiza en un ambiente privado y con total discreción.
4Los animales son eliminados por medio de inyección letal.

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