Por Raúl Mayo Filio
Los ataúdes de madera de aliso son, sin duda alguna, los más cotizados en el departamento de Junín. No hay deudo en esta parte central del país que no compre para el ser querido que acaba de partir un féretro construido con esta especie forestal nativa del valle del Mantaro. Desafortunadamente, como consecuencia de la alta demanda de estos ataúdes y de la tala indiscriminada para la edificación de los mismos, los bosques de árboles de aliso han ido desapareciendo en los últimos años.
A decir de la ingeniera Dominga Zúñiga López, profesora de la Facultad de Forestales de la Universidad Nacional del Centro (UNC), más de un centenar de los bosques de alisos que existían hace veinte años hoy ya no están. Según la experta, en la actualidad quedan apenas unos cincuenta ejemplares de esta especie.
Los esfuerzos de las comunidades campesinas de la zona por reforestar la especie han sido en vano debido a que inescrupulosos comerciantes persisten en depredar los árboles aún cuando son jóvenes. "Es muy difícil encontrar alisos adultos", indicó Zúñiga.
Lo dicho por la especialista fue confirmado luego por Julio Álvarez Orellana, administrador técnico de la Sierra Central del Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena), quien agregó que el aliso es utilizado por los artesanos para la confección de utensilios de cocina como cucharones.
OTRAS ESPECIES EN PELIGRO
El quinual, el molle y el quiswar son otras especies originarias del valle del Mantaro que se están extinguiendo debido a que los campesinos utilizan la madera de estos ejemplares como leña y para la elaboración ilegal de carbón natural.
Los bosques de tasta ('Escallonia myrtilloides') y chachacomo ('Eescallonia resinosa'), ubicados en los cerros que circundan la ciudad de Huancayo, tampoco pueden verse en la actualidad como resultado de la depredación.
Lo mismo sucede con la chilca, planta que anteriormente solía abundar en las orillas del río Mantaro y que hoy ha desaparecido debido al alto grado de contaminación que presenta el afluente.
Así como estas, otras plantas nativas propias del valle que han proporcionado por años la identidad culinaria de esta parte del país se encuentran en proceso de extinción.
Según el especialista Marcos Zambrano, otras causas de la desaparición son la urbanización y el cambio climático, que impiden que las especies se regeneren como deberían.
SEPA MÁS
4La Asociación Civil Ecológica Canto Vivo ha iniciado una cruzada con las municipalidades distritales del valle para reforestar algunas especies.
4Estudiantes de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNC también realizan trabajos de reposición de la variedad del musgo blanco en las cuencas altas de Tulumayo, Pariahuanca, San Fernando y Satipo.
4Inrena ha programado la siembra de especies nativas en el distrito de Sapallanga.