Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
DEL EDITOR

Vida y miseria en una prisión llamada Gaza

Por Virginia Rosas

La franja de Gaza es un territorio de 360 kilómetros cuadrados en el que sobreviven a duras penas un millón y medio de habitantes. El 17 de enero último Israel decidió someterlo a un bloqueo total cerrando todos los pasos fronterizos y suspendiendo el envío de combustible, el mismo que sirve no solo para el transporte sino para alimentar la única central eléctrica capaz de satisfacer el 40% del consumo. Gaza quedó en penumbras.

Es así como el Gobierno Israelí pretende terminar de una vez por todas con el lanzamiento de cohetes que el grupo islamista Hamas realiza desde Gaza a su territorio .

"La población de Gaza debe comprender que mientras Hamas esté en el poder solo les otorgaremos lo mínimo para sobrevivir", dijo el primer ministro Ehud Olmert. "No permitiremos una crisis humanitaria en Gaza pero haremos todo para que la población no goce de confort".

No me importa que tengan que caminar --añadió Olmert en referencia a la falta de gasolina-- porque son gobernados por un "régimen asesino".

El 15 de junio del 2007 el grupo extremista Hamas tomó posesión de las instalaciones de Al Fatah, sede de la Autoridad Nacional Palestina. Se rompía así definitivamente el gobierno de coalición entre Al Fatah, el mítico movimiento fundado por Yasser Arafat, y los radicales de Hamas que vencieron en las elecciones legislativas del 25 de enero del 2006.

Israel ha convertido Gaza en una prisión. Sus habitantes viven encerrados en esa pequeña franja de la que no pueden salir para ningún lado. Los castiga así por haber votado por el movimiento radical Hamas --que niega la existencia del Estado de Israel-- en unas elecciones apoyadas y promovidas por Tel Aviv y Washington.

El miércoles pasado miles de personas desesperadas rompieron las barreras de la frontera de Rafah (Egipto) para abastecerse de productos de primera necesidad.

Israel pretendía que el Gobierno Egipcio las repeliera, pero el presidente Hosni Mubarak --tal vez por puro gesto humanitario o para no aparecer ante la Liga de Países Árabes como un enemigo de los palestinos-- permitió que ingresaran en su territorio aquellos que no estuviesen armados a fin de que pudieran aprovisionarse y regresar a sus hogares.

Miles repitieron el gesto al día siguiente para espanto de Israel que temía que pudieran infiltrarse entre honestos ciudadanos de a pie algunos extremistas armados.

¿Son eficaces estos bloqueos? Según Yaacov Amidrore, antiguo jefe del departamento de investigación y evaluación del Ejército Israelí, estas medidas no tienen ninguna eficacia desde el punto de vista militar. "No son los cortes de electricidad los que disuadirán a Hamas de lanzar cohetes", dice.

El jefe de misión de Médicos del Mundo en Palestina, Bruno Vinay, señala que la situación en Gaza es catastrófica desde que comenzó el embargo, hace seis meses, y que el corte de electricidad solo empeora una situación que ya es desesperante, sobre todo en los hospitales donde por falta de equipos no se puede atender a los pacientes. Ciento cinco de los 416 medicamentos esenciales no se encuentran más en Gaza.

La rabia y la desesperanza solo empeoran las cosas. Los palestinos de Gaza sienten que han regresado a los años 50 cuando tenían que aprovisionarse de agua en baldes. No pueden mantener la higiene, tampoco tienen gas con qué cocinar o calentar sus casas.

Absurdo sería pensar que esto los hará rechazar a Hamas. La gente sale a manifestar a gritos por las calles portando la bandera verde del movimiento integrista. La penuria solo refuerza un movimiento de solidaridad entre todos. "Se organizan nuevas formas de resistencia", dice Vinay.

Los militantes de Hamas cosechan réditos entre la desesperanza. La gente cree que gracias a ellos han podido pasar la frontera egipcia. Se calcula que unas 700 mil personas han logrado pasar a Rafah, cerrada desde junio del 2006, entre el miércoles y el jueves últimos. El viernes el paso fue clausurado pero los palestinos, con ayuda de Hamas, lo reabrieron.

Mientras tanto, en Israel el viceministro de Defensa, Matan Vilnai, amenazaba con cortar no solo las comunicaciones sino el agua, la electricidad y las medicinas, y en Davos (Suiza), en el Foro Económico Mundial, el ministro de Defensa, Ehud Barak, hablaba de la posibilidad de terminar con el bloqueo. ¿A quién creerle?

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook