Por Marienella Ortiz
El arancel cero para el trigo fue el sueño acariciado por la industria molinera durante largos años. En el 2007 ese sueño llegó con poca gloria y más pareció un premio consuelo, producto del elevado precio del trigo en el mercado mundial. En tanto, el cultivo local del cereal se fue achicando por falta de compradores y los gobiernos de turno se cruzaron de manos a observar ese proceso.
Hoy en día, cuando se habla del fin de los precios baratos de los alimentos, el Gobierno y el sector privado están tomando en serio el incremento de la producción local del cereal, sobre todo luego de que en el 2007 el precio del pan subiera en 20% y la harina en 48%. ¿Es posible revertir la situación actual e incrementar la producción del trigo? ¿Es posible cultivar el trigo a gran escala en el Perú?
"Nosotros dejamos, en gran parte, de producir el trigo porque los industriales pagaban muy bajo. Hoy, las cosas han cambiado, porque ahora no hay suficiente producción local y las importaciones son caras. Es hora de cultivar más trigo en el país. Eso es posible", reflexiona Fidel Alpaca, presidente de la Asociación de Productores de Trigo y Cebada del Perú (Apetrice).
BUSCANDO SALIDAS
El incremento del precio del trigo se ha vuelto un fenómeno mundial, debido a cambios climáticos, baja productividad y la presencia del negocio de los biocombustibles. Cada país ha tomado su propia ruta para aliviar la subida de precios. En Ecuador, el gobierno le paga un subsidio a los industriales que compran harina, mientras que Argentina prohibirá a partir de hoy las exportaciones de su trigo por unos meses del año.
En tanto, el Perú terminó de llevar a cero el arancel del trigo y de la harina. En una reciente reunión con los industriales, productores y algunos representantes del Gobierno, el presidente Alan García dejó en claro que no se creará algún tipo de subsidio a los alimentos, como en otras economías, informó Alejandro Daly, presidente del Comité de Molinos de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).
El siguiente paso, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, sería estudiar la posible reducción de los aranceles de alimentos procesados. Actualmente los fideos y las galletas tienen un arancel de 9%. Al respecto, los industriales molineros advierten que llegarían productos subsidiados de Argentina, que los afectaría.
El camino más sano sería la promoción del cultivo del trigo. En esta idea hay un consenso entre el Gobierno, el sector privado, los productores y los académicos. La tarea no sería tan complicada como se espera, salvo por un par de detalles. El productor local, en especial, el de la costa, ha migrado a otros cultivos más rentables en la agroexportación.
Además, el agricultor, sobre todo de la sierra, prefiere vender su trigo como producto de consumo directo y no al industrial molinero, debido a una diferencia en la paga. "El molinero paga un poco más de un sol por kilo, pero si se vende en los mercados como trigo para sopas o otros alimentos directos, el precio se duplica", detalla Luz Gómez Pando, jefa de cereales de la Universidad Nacional Agraria La Molina. Todo se reduce a las reglas de la oferta y la demanda.
Para seducir a un grupo de productores de que mantengan el cultivo de trigo durum (especial para fideos), el Comité de Molinos de la SNI, liderado por Alicorp, firmó un acuerdo para pagar por cada tonelada el precio de importación más un 12% adicional, durante 3 años (el mismo que vencería a fines de febrero, aunque se estudia su aplazamiento). Paolo Sacchi Giurato, gerente central de Negocios de Productos Industriales de Alicorp, refirió que con ese programa el agricultor tuvo un rendimiento sobre su inversión de 215% .
USOS DEL TRIGO
El Perú consume un millón y medio de toneladas de trigo y produce aproximadamente un 12% de esto, que significa 180.000 TM. Del total de lo producido localmente, solo un 5% es destinado al uso industrial, según Sacchi.
Para Luz Gómez, es urgente un programa agresivo de promoción del trigo que nos permitiría elevar el actual 12% hasta el 30% en un plazo de 5 años.
Lo primero, explica Gómez, es que el trigo se puede cultivar en cualquier parte del país y solo toma cuatro o cinco meses (período que va de mayo y junio a agosto y setiembre). Actualmente hay tres variedades mejoradas de trigo que logran mejores rendimientos en relación con el promedio (6 TN y no 1,5 TN por hectárea). Estas variedades mejoradas para panificación son: centenario (investigada por la Agraria) y nazareno y San Isidro labrador (del INIA).
Del actual volumen de hectáreas, Gómez proyecta que se puede llegar a 240.000 en un plazo de cinco años, si el Gobierno realmente tiene una política agresiva. Al respecto, estima que unas 40.000 hectáreas podrían aumentar en la sierra y 30.000 en la costa.
CULTIVO EN LA COSTA
En el caso de la costa, refirió que las agroexportadoras podrían también cultivar trigo como una forma de rotación de cultivos (proceso para mantener la calidad de los suelos).
Uno de los principales inconveniente es la oferta de semillas de trigo. Hasta hace poco, los semilleros privados no veían rentable este producto. Sin embargo, la demanda es fuerte, dice Gómez. Esta labor específica debe estar abanderada por el Minag, agregó.
Alejandro Daly considera que la construcción de más carreteras para sacar el cereal es otra labor pendiente del Gobierno.
En tanto, Sacchi adelantó que Alicorp también evalúa otras estrategias, como poner en el mercado otros productos sustitutos, como el pan de papa o de camote.
En resumen, Luz Gómez advierte: "Si no hacemos los cambios desde ahora, las cosas se complicarán para las siguientes generaciones. En algún momento el petróleo se acabará y la energía tendrá que sustentarse en gran medida en los biocombustibles".
En esta coyuntura, el aumento de la producción local de trigo beneficiará a todos: industriales, productores, consumidores y el Gobierno. Manos a la obra.